II Ruta Navacerrada – Segovia

26/10/2019

Amanecía un día especial, iba a recorrer en compañía de mi fiel compañera de vida y motera Teresa la ruta de Navacerrada y Segovia. Cuando la hice con MSP no pudo acompañarme y la tenía en el “debe”.

Después de cumplir con nuestros quehaceres nos pusimos en marcha alrededor de las 10. Decidimos tomar la autovía hasta Ávila, para recortar esa parte de camino. El tiempo era fresquito, pero se auguraba un gran día. Alrededor de las 11 estábamos en las inmediaciones de Ávila. La carretera de El Espinar hacia San Rafael estaba cortada por obras de mantenimiento, por lo que decidimos tomar la N 110 hacia Villacastín y de ahí a San Rafael. Tocaba la parada para el pincho de rigor a la entrada de esta población. Los ropajes de invierno iban sobrando, fuera sotoguantes y una braga menos. Pincho, descanso y tocaba reanudar la marcha.

Atravesamos San Rafael, con un tráfico infernal como ocurre siempre en este pueblo. Al paso de la travesía se veían carteles reclamando una variante para evitar este follón, a ver si se invierte en ello. Subida al Alto del León, con una carretera estupenda y con unas muy buenas curvas.

Aquí tengo que hacer un inciso: venía adelantando en línea continua y con tráfico en el sentido contrario un llamado “motero”; para pedir respeto primero hay que respetar, las señalizaciones de la vía están para todos: coches, camiones, bicicletas, motos, … No se puede pedir lo que uno no hace.

Una vez arriba tocaba descender, con precaución pues la carretera muestra señales de la sal que echan en esta zona. Sin apenas darnos cuenta llegamos a Guadarrama. Había sido una bajada con un paisaje inolvidable, los colores del otoño se abrían ante nuestros ojos en cada trazada.

Allí tomamos cruce a la izquierda y subida a Los Molinos, Cercedilla y finalmente Navacerrada. La carretera en esta zona siempre está húmeda, pues es la zona de umbría del puerto. No hay problema, precaución y nada más. El firme estupendo y la carretera muy ancha. A la Estación de Esquí no había llegado ya la nieve, pero se vislumbraba en las cumbres más altas. Espero que sea un buen año de nieve, porque como dice el refrán: “año de nieve, año de bienes”.

Bajada hasta Segovia, no sin antes pasar por San Idelfonso y su famosa Granja. Al pasar por Segovia no pudimos reprimir las ganas de bajar de la moto e inmortalizar el famoso Acueducto de Segovia. La visita turística queda aplazada para cuando nuestros amigos vengan con nosotros, que no podían acompañarnos hoy por fuerza mayor.

Una vez recogidas las correspondientes instantáneas volvimos a la moto para dirigirnos al restaurante Mesón El Arriero, donde nos esperaba el primer cocido de la temporada.

El lugar por fuera parecía no prometer demasiado, pero una vez dentro vimos que era un Mesón tradicional con solera y una gran tradición, casi 50 años le adornaban. Colgaban en la barra dos jamones de 41 kg. cada uno, seguro que con eso daba para una gran merienda.

Nuestro cocido estupendo, y la comida que veíamos pasar totalmente casera: tortilla, croquetas, carne a la brasa, cochinillo, ensaladas, … Sin duda alguna habrá que volver a visitarlo para degustar tales viandas.

Una vez dimos por finalizado el cocido lo rematamos con un chupito bien frío y de nuevo a las motos. Tomamos nacional dirección Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Cantalapiedra y Babilafuente, donde tocaba hacer la última parada para estirar las piernas y tomar un refrigerio antes de llegar a nuestra casa.

Último descanso

Cuando el reloj marcaba las 6 de la tarde entrabamos con la moto en el garaje. Habían sido 400 km. plenos de felicidad y con un tiempo inmejorable para la fecha en la que estamos. Para mí personalmente rodar junto a Teresa es una felicidad plena y ella se esfuerza mucho por compartir estos ratos conmigo, gracias.

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!