«Se Hizo Un Claro Entre Las Nubes…»

10/11/2019

Amanecía una jornada en la que el cielo nos daba una tregua, parecía que la lluvia ahora estaba descansando. Sin más dilaciones tocaba, después de desayunar en el Restaurante Fénix, coger mi moto y sobre las 10 ponerme en camino, en esta ocasión partía solo, mi compañera de vida no podía acompañarme.

Punto de partida

Era uno de esos días en los que la evolución meteorológica te va marcando el camino. Tomé dirección Alba de Tormes, la carretera estaba seca y el viento calmado, pero la temperatura baja, en ese momento escasos 4º, que con los ropajes y los puños calefactables se combatían adecuadamente. Personalmente prefiero temperatura fría sobre la moto que los rigores del verano.

¡¡¡Cuánta agua falta!!!
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Una vez en Alba parece que el día estaba un poco más abierto. Dirección Galinduste y de ahí al Pantano de Santa Teresa. Aparcar la moto y hacer unas instantáneas. El estado del pantano era deprimente, lo que antes era un espacio cubierto de agua ahora era un lodazal e incluso peor un secarral. Parece que las lluvias caídas no eran suficiente para que recuperara su apariencia.

Vuelta a la moto y por nacional dirección Guijuelo. Se veían los nidos de las cigüeñas desahuciados, habrá que esperar para volver a ver a sus moradoras.

Añorando las cigüeñas

Ahí tocaba de nuevo reprogramar la ruta, ¿dirección Linares o Piedrahita? Finalmente tomé dirección Cespedosa de Tormes, Gallegos de Solmirón y Piedrahita. El pantano de Salvatierra en el mismo estado deprimente del anterior, aparecía un puente normalmente tapado por el agua. La carretera en muy buen estado, sin apenas humedad. En este tramo no pude resistirme a parar para ver una explotación porcina, como los animales dormían bajo techo para superar los rigores del invierno, y como acuden a la llamada del ganadero que en ese momento aparece por la finca.

En una conversación con el ganadero dijo una frase que define perfectamente la situación actual: “ha caído agua para hacer crecer la hierba y que tengamos una buena otoñada, para las reservas tiene que caer mucha más”. La gente del campo tiene una sabiduría popular sobre el tiempo, lo sufren en sus carnes y viven pendientes de ello.

Una vez en Piedrahita vi como la niebla cubría las cumbres de Peñanegra, no dejando divisar la parte alta.

La niebla cubre Peñanegra

Reanudo marcha en dirección a Horcajo Medianero, Alba de Tormes y finalmente en Salamanca. El día se estaba tornando amenazante y la lluvia quería hacer acto de presencia. En torno a las 12.30 ya estaba en casa sin haber sufrido los rigores de la lluvia y con una sensación que se necesita que llueva mucho más para que llene nuestros pantanos, nuestras reservas naturales.

Había sido una ruta corta, de 180 km, pero lo suficiente para quitarse el mono de moto y llegar a casa esquivando la lluvia. En este tiempo tenemos que aprovechar estos momentos para disfrutar de nuestra pasión.

 

Galería Fotos

 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!