En Busca De Los Reyes Por El Jerte

05/01/2020

Era la primera ruta del año. Me habían traído un regalo adelantado los Reyes Magos, el tiempo era benévolo y era una buena mañana para salir de ruta. A lomos de Sponsorita me puse en carretera sin ruta fija. Adentrándome en tierras extremeñas pasé Baños de Montemayor y Aldeanueva del Camino. Había decidido bajar hasta Plasencia para enfilar las carreteras del Jerte. En este tramo una rapaz daba cuenta de un zorro que yacía en la carretera, atropellado por algún vehículo. A mi paso la rapaz emprende el vuelo, yo esquivo al zorro y la rapaz vuelve a bajar a por su comida. Debido a lo bueno de las condiciones climatológicas decidí, al pasar por el cruce de Villar de Plasencia, tomar carretera hacia Cabezabellosa, el pueblo con los valles a sus pies, el Valle del Ambroz y el Valle del Jerte.

El estado de la carretera inmejorable y la subida excepcional. En este momento un remolino de recuerdos invadía mi cabeza. Como olvidar cuando surcaba esas carreteras con mi 125 cc acompañado de mis amigos: Rafa, Vicen y Alberto. Vaya aprendizajes que tuve con mi 125 por esas carreteras, «Si quieres saber hacia dónde vas, nunca olvides de dónde vienes». Una vez en Cabezabellosa continuo hacia El Torno. Ahora me dirijo a bajar hasta el Jerte, que se veía precioso en la bajada, cubierto con la niebla y el humo de las chimeneas de las casas. 

Una vez llegado abajo, camino hacia Navaconcejo y Cabezuela del Valle. Ahí hice una parada en el camino para ver el caudal que el rio Jerte llevaba. Las instantáneas preciosas y el agua abundante. La mañana estaba siendo un magnífico regalo, pero seguía sin ver a los Reyes Magos ¿Habrían pasado ya  por allí?

Reanudé la marcha y continué por el Puerto de Tornavacas, por la vertiente que más me gusta subir por su trazado. Luego bajada y hasta Barco de Ávila. Allí había que decidir si tomar hacia Piedrahíta o hacia Becedas, me decliné por la segunda opción. Carretera de Becedas y llegada a Béjar. Parada técnica para repostar mi estómago en el Beletri y fin de ruta hacia Puerto, allí me esperaban con impaciencia. 

Había sido una ruta mañanera cortita, 150 km. pero intensa. Con estos parajes en pocos kilómetros se recorren carreteras y paisajes inolvidables. 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!