¿Y si aprovechamos los rayos de sol?

19/01/2020

Amanecía un día claro y soleado, aunque frío. No dudé en coger mi moto, desayunar como se merece y esperar a mi compañero de ruta, Miguel, para disfrutar de la mañana. El reloj marcaba las 11.40 cuando nos pusimos en marcha. Tomamos dirección Vecinos, con un viento de espaldas nada molesto. Sin embargo, fue girar a la derecha en dirección a Matilla de los Caños del Río y empezó un molestísimo viento de costado que nos obligaba a extremar las precauciones y trabajar para mantener la moto vertical. El firme dejaba mucho que desear que con la compañía del viento resultaba realmente molesto. Se agradecían los tramos en los que los árboles nos protegían del molesto viento. Pasamos Quejigal y Mata de Ledesma hacia Villarmayor. El agua se veía en pequeñas lagunas a ambos lados de la carretera, este año la estación de lluvias había sido copiosa.

A partir de aquí el firme mejoraba ostensiblemente hacia Ledesma. Ahí la carretera estupenda. Al llegar a Sardón de los Frailes se veía una cola del pantano que nos auguraba una grata sorpresa.  En Almendra giramos a la derecha hacia el Pantano de Almendra. No podíamos pasar sin parar a contemplar el pantano, hacía muchísimo tiempo que no se veía así. La gran cantidad de agua, el color verdecino y las olas por el viento daban la imagen de un gran mar.

Fotos de rigor y a continuar la marcha hacia Bermillo de Sayago, dónde tocaba parar para el suculento pincho de bollo premiao. Conversación sobre motos, como no, y a continuar la ruta, con el consejo de la gente mayor: “Abrigaos hijos que hace mucho frío”

Tomamos dirección hacia Mayalde y El Cubo Del Vino, para allí reenganchar con la autovía hasta Salamanca. Una vez nos acercábamos a las inmediaciones de la ciudad tomamos la variante de Portugal y sorpresa ¡¡¡por fin viento de cola!!!. Que alivio para nuestras muñecas. Ahora la última variante en autovía de Cáceres y para que no nos relajásemos otra vez viento de costado. Está claro que uno no se puede confiar en la moto hasta que no se baje de ella, la proximidad a casa puede ser peligrosa si nos relajamos demasiado.

Ya cada uno a su casa, sin poder parar a despedirnos como se merece por el tráfico, pero con una gran sonrisa debajo de nuestros cascos. Habían sido en torno a 220 km con una lección de conducción en condiciones de viento lateral, y las muñecas tensas de sujetar nuestras monturas.

En este artículo: Viajar con viento tenemos algunos consejos.

 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!