Errores Más Comunes Al Montar En Moto

 

Nunca hay que sobre valorarse como motero, ninguno de nosotros es un motorista perfecto. Cuando nos enfundamos el casco, ya sea de forma voluntaria, involuntaria, consciente o inconsciente todos cometemos errores y es más fácil verlos en los demás que en nosotros mismos. Siempre tenemos cosas que aprender y formas de mejorar nuestra seguridad cuando vamos en moto.

Vamos a ver los errores más comunes al montar en moto:

  1. Zigzaguear en demasía entre los coches

Cuando vamos en moto, por lo general, llevamos los niveles de adrenalina un poco más elevados de lo habitual y esto a su vez provoca que queramos elevar aún más ese nivel. La mayor movilidad de las motocicletas unido a su menor tamaño son muy útiles a la hora de sortear atascos, pero en ocasiones seguimos zigzagueando más allá de nuestras posibilidades por el simple hecho de poder hacerlo. Aunque parezca que el resto de vehículos van parados lo más normal es que nosotros estemos yendo demasiado rápido.

A veces tenemos una sensación de seguridad y control un poco excesiva. Según el Código de Circulación está permitido zigzaguear entre los coches cuando están parados aunque ya sabemos el peligro que conlleva y más dependiendo del tipo de moto. No se considera adelantamiento, se considera posicionamiento. En cuanto se ponen los coches en marcha esta totalmente prohibido zigzaguear entre ellos. Es recomendable tener en cuenta las condiciones de la moto y del tráfico a la hora de zigzaguear.

  1. No usar el casco de la manera adecuada

Muchos motociclistas no usan su casco de protección adecuadamente, ya sea porque simplemente no lo usan durante sus trayectos o porque no lo ajustan correctamente. No solamente es llevar el casco puesto sino correctamente abrochado y ajustado. Los riesgos al adoptar esta peligrosa práctica están en que este tiene 15 veces más posibilidades de morir o sufrir heridas graves en un accidente de tránsito que uno que sí lo utilice.

  1. No conocer su motocicleta a profundidad

Debemos de ser conscientes de la máquina que llevamos entre las manosPor eso, a parte de ser conscientes de la potencia y características de nuestra moto, la recomendación es leer el manual del propietario de la moto antes de conducirla y así conocer detalles importantes de su correcto manejo (opciones de manejo, consejos para su mantenimiento y conducción, etc.) y poder actuar ante una dificultad que se presente.

  1. No realizarle mantenimiento a su moto

Muchos motociclistas olvidan la importancia de realizarle un mantenimiento periódico a su vehículo y es así como el desgaste prematuro de sus piezas y sistemas (frenos, llantas, suspensión, etc.) los induce a sufrir un accidente de tránsito. No debemos ser descuidados ni dejados en el mantenimiento de nuestra moto, ni recortar económicamente en el mismo.

  1. No usar el chaleco o reflectantes adecuados

El chaleco para motociclistas es de obligatorio uso entre la caída y la salida del sol con el fin de queel motociclista sea visto por los demás. Aunque para muchos motociclistas esta práctica sea molesta, incómoda e incluso innecesaria, la recomendación es usarlo siempre. Si llevas acompañante, pídele que lo use también. 

  1. No usar las luces

La premisa de los motociclistas debería ser “procurar ver y ser vistos” en todo momento. Por eso, usa las luces delanteras, traseras y direccionales de tu moto y revisa su buen funcionamiento diariamente. Así evitarás muchos accidentes de tránsito, sobre todo en las noches. Hay que revisar el estado de las luces frecuentemente.

  1. Conducir con exceso de velocidad

Se deben respetar las normas de tráfico y los límites de velocidad que marcan las vías, al igual que cualquier otro vehículo. Es frecuente que por la potencia y facilidad de movimiento se tienda a rebasar los limites de velocidad, pero además de ser peligroso está prohibido, las motos se rigen por el mismo código de circulación que los demás. Aunque conducir una moto genera sensaciones de placer y adrenalina únicas, se debe tener precaución a la hora de conducir estos vehículos, porque los riesgos de caer o chocar contra un punto fijo son mucho mayores al aumentar la velocidad. Respeta los límites de velocidad de la calle o carretera y evitarás muchos inconvenientes. 

  1. No utilizar el freno trasero

Puede que lo hagamos por comodidad, por pereza, por desconocimiento, por falta de movilidad en el pie derecho (o la mano izquierda) o cualquier otro motivo, pero no usar el freno trasero de nuestra moto es un error. Sí, ya sabemos todos que el freno delantero es el que aporta la mayor potencia de frenado, pero no todo es cuestión de potencia. El freno trasero es todavía más importante cuando se lleva paquete.

El freno trasero sirve para mucho más que para mantener la moto quieta en los semáforos, con él seremos capaces de aportar un extra de frenada dentro de una curva en la que nos hayamos colado sin tener que exponernos al riesgo de frenar con el delantero, reducir la distancia de frenado en caso de emergencia, podremos iniciar con él las frenadas para mantener la moto mucho más estable y aportar un plus de comodidad a nuestro pasajero cuando viajamos con paquete.

  1. Rodar más allá de nuestros límites

Cualquier moto con un mínimo de potencia y aptitudes deportivas ya suele ser más que suficiente para sobrepasar las habilidades de un porcentaje altísimo de los motoristas. O dicho de otra manera, el límite de las motos suele quedar bastante más lejos que el límite de los motoristas. El línea recta cualquiera le retuerce la oreja a una deportiva media (por ejemplo), el problema es que luego hay que meter en curva a ese misil.

Nadie te dice cómo tienes que ir, es tu sentido de la responsabilidad el que te marcará el ritmo. La honestidad contigo mismo será tu mejor amiga.

Rodando en solitario no suele haber demasiado problema y sabes cuál es tu ritmo, aun así lo más inteligente es mantener la cabeza fría y saber qué puedes y qué no puedes hacer. Otra historia es si salimos a hacer unas curvas en un grupo, habrá otros motoristas y cada uno tiene un nivel y sus capacidades y nos solemos calentar con cierta facilidad.

Procura rodar con gente de tu nivel o, como mucho, con gente que tenga un nivel algo superior para que tiren de ti. Intenta no seguir gente que va mucho más rápido ni fuerces al que va más lento. Sigue tu ritmo, si ese ritmo te da para seguir a los demás perfecto, pero si no sigue a tu ritmo, el café en la parada no se va a acabar, tranquilo.

  1. Subestimar las curvas

Uno de los peligros latentes más comunes cuando ruedas a buen ritmo es el de valorar erróneamente las curvas. Y el que diga que no se ha equivocado nunca en una miente, así de claro. La carretera nos marca los límites no nosotros.

Hay muchas cosas a tener en cuenta a la hora de tomar una curva, ya sea una que conoces como en otra totalmente desconocida. Además del radio de la curva en sí mismo debemos equilibrar nuestra posición en la carretera, la velocidad a la que llegamos, la posición del cuerpo y el grado de inclinación entre los factores más importantes.

Hacer mal algo de esto es más común de lo que parece. No tiene que significar necesariamente una caída, pero sabrás que has hecho mal una curva cuando te toca frenar dentro de la trazada para no irte largo y te aproximas peligrosamente al límite de tu carril. Hay que saber leer la carretera correctamente, dependiendo en el tipo de carretera que estemos y los imprevistos que se puedan presentar.

La visibilidad es un factor clave así que procura asegurarte de que lo que estás haciendo se puede hacer, y si sospechas un peligro lo mejor es ralentizar la marcha y asegurarnos de que la carretera no nos tiene guardada ninguna de sus trampas.

  1. Pensar que el resto de conductores te ha visto

Ahora vamos a tratar un tema con cierta polémica. Sí, efectivamente cuando cualquier vehículo se quiere cambiar de carril debe asegurarse con sus retrovisores que no hay nadie ocupando ese espacio y que no va a poner en riesgo, pero la realidad es muy distinta. Todos debemos estar seguros de que podemos hacer una maniobra y señalizarla antes de iniciarla, aunque en la práctica haya conductores que hasta llevan los retrovisores plegados.

Por muchas luces de día que lleves, el ruido de tu moto o las prendas reflectantes, que los demás deban habernos visto no implica que necesariamente nos hayan visto, así que como uno de los eslabones más débiles en la cadena que somos, el instinto de supervivencia nos dice que debemos poner la precaución y el sentido común que les falta a a veces les falta a otros conductores.

Aunque en caso de accidente el seguro podría darte la razón, no seas cabezabuque y no pongas en riesgo tu integridad física. Si tienes que frenar o ceder tu posición en el carril, hazlo. No merece la pena ser el más terco si puedes acabar accidentado.

  1. Ser el tipo más duro sobre el asfalto

A los moteros se nos tiene por gente ruda, pero los que nos vemos más duros somos nosotros mismos. En ocasiones hasta actuamos como vengadores de la carretera recriminando maniobras indebidas a otros usuarios gracias a nuestra facilidad para comunicar nuestras opiniones mediante gestos.

Disfruta de ir en moto en cualquier momento, aunque sea de camino al trabajo, pero hazlo siempre con seguridad y sentido común.

Somos de carne y hueso, no hay más. Somos como cualquier otro usuario de las calles y carreteras, y la realidad es que al final somos de lo más vulnerable porque no tenemos una estructura de metal a nuestro alrededor que nos proteja.

Acéptalo, la gente va a seguir cometiendo errores cuando conduce y algunos te van a afectar por mucho que intentes luchar contra ello. De todas formas, y más conduciendo en ciudad, no tengas miedo ni vayas tenso por los posible errores de los demás, simplemente extrema la precaución.