5ª Quedada Los Termarios Del Ambroz

30/06/2018

El día despertaba amenazante, un velo gris y negro cubría nuestras cabezas, parece que la lluvia era inminente. A pesar de todo tocaba sacar la burra, tocaba día con mis compañeros de Una Al Mes en la V Quedada Anual de Los Termarios Del Ambroz, en Baños de Montemayor. A esta quedada he asistido a sus 5 ediciones, antes con la 125 y ahora con un poco más de CV. Esta reunión unas veces resulta mejor y otras no tanto, pero desde luego hay que agradecer a la organización los esfuerzos que hacen por que pasemos un rato agradable, dejándose el alma en ello, gracias Termarios.

                             

A las 9.30 habíamos quedado en la gasolinera de Puerto de Béjar, en la que ya esperaban Placi y Pilar cuando llegamos Teresa y yo. Sin apenas tiempo de saludarnos llegaron Miguel y Paula y Manuel Zúñiga, en esta ocasión éramos menos que el año pasado, parece que los compromisos apremiaban, nosotros mismos tuvimos que dejar con pesar a nuestros compañeros de MSP en Villoria, pero como dice mi amigo Luis Con: “hay que priorizar”, y en esta ocasión tocaba Una Al Mes, aunque aquí estábamos 4 miembros de MSP representando a nuestra peña. En estas fechas se acumulan los acontecimientos y no se puede estar en todos los sitios.

                                   

                                 

Nos pusimos en camino y tocaba inscribirse y desayunar para coger fuerzas y aguantar la jornada. Antes de salir foto de grupo, con un acompañante,  aunque esperado, muy desagradable: LA LLUVIA. Nos subimos a las motos y parece que arreciaba; y todavía daba más miedo cuando vimos que nos dirigíamos hacia una nube más oscura, tocaba extremar las precauciones. Sin embargo antes de llegar a Hervás la lluvia iba a menos y apenas se notaba en la visera de los cascos, incluso empezaban a vislumbrarse los primeros rayos de sol. La carretera muy buena y el trazado y el paisaje maravilloso. La gran cantidad de agua caída esta primavera había traído un verde espectacular a nuestros campos. Segura de Toro, Gargantilla, Casas del Monte, Zarza de Granadilla y por fin Granadilla, donde tocaba parar para el pinchito. Que decir de la forma de circular, perfectamente en zigzag y sin dejar a nadie atrás y con gente en cada cruce para impedir que cualquier moter@ se pueda perder. Un 10 a la organización de Los Termarios, siempre pendientes de los asistentes a la ruta.

                                                                                                     

En Granadilla aparcamos las motos y acudimos a la furgoneta que traía el refrigerio, con bebida a discreción y un rico hornazo. Comimos y bebimos todo lo que quisimos y, cuando el hambre y la sed habían sido aplacadas, recuperamos las monturas. ¡Oh, sorpresa! Otra vez nos visita la lluvia, las primeras gotas empezaban a caer. Pero como la otra vez, parece que nuestra molesta compañera sabía que no iba a poder con nosotros y apenas montamos en las motos comenzó a desaparecer.

Tocaba la segunda parte de la ruta. Nos encaminamos hacia  Abadía y antes de llegar tomamos el cruce a la izquierda para empezar la subida a Lagunilla. Una subida preciosa y a un ritmo muy aceptable. Qué tiempos aquellos en los que con muchísimo esfuerzo nos subía a Teresa y a mí por ese trazado sinuoso mi 125, increíble pero cierto.

Llegamos a Lagunilla y a bajar por el Cerro, Peñacaballera y Puerto. Este tramo de carretera es totalmente nuevo, había estado en obras mucho tiempo y la verdad ha quedado bastante bien. En Puerto hacíamos Teresa y yo una pequeña parada técnica, el resto del grupo continuaba hacia Baños a hacer la ruta barítima, a la que Teresa y yo nos incorporamos sin problemas antes de la comida.

                           

                              

A las 15.30 tocaba la comida en La Glorieta. Muy buen menú, viendo fotos y videos de la ruta de este año y de años anteriores, mezclándolo con las imágenes del mundial de fútbol que se estaba celebrando, aunque aquí eso no era lo más importante, la pasión de las motos hacia distraerte de otras cosas. El rato maravilloso, la conversación genial y ahora tocaba la rifa de regalos, por parte de la más pequeña y Placi, el más veterano. ¡¡¡Sorpresa!!! Me tocaba salir a recoger mi premio, una botella de 1,5 litros de vino Coto Crianza que me había tocado en suerte. Había que esperar a aparcar la moto para poder degustarlo.

Tocaba la despedida y llegar a casa tod@s como salimos, bueno como salimos no, con una sonrisa debajo de la visera de nuestros cascos, esperando que llegue otra jornada motera.

 

Galería De Fotos

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!