Concentración Internacional Lago De Sanabria 2018

¿Contar este fin de semana? ¿Resumir el finde? Una tarea ardua y complicada, llena de emociones y buenos momentos, con una compañía maravillosa y en un entorno envidiable.

El sábado comenzaba con sorpresa, había quedado con mi amigo Pablo en la gasolinera de Snoil a las 8.30 de la mañana y se nos unía un motero al que no conocíamos pero que como tod@s nosotr@s estaba ávido de sentir sensaciones y buscaba compañía para no viajar solo. Viajar en buena compañía siempre es más ameno y seguro ante imprevistos.

Después de repostar llegó mi amigo Pablo, “mi fiel escuderito”. Hicimos un poco de tiempo porque la premura de la decisión de nuestro nuevo compañero nos obligaba a no salir puntuales, cosa que da igual cuando se va bien, el viaje es parte del disfrute, “somos sin prisa”. Llegó nuestro nuevo compañero Cristiano, un brasileño con su Suzuki R y un traje negro impoluto. Sin más dilaciones nos saludamos y sobre las 9 nos pusimos en camino. El tiempo era maravilloso para viajar en moto. Tomamos la autovía y al pasar Zamora la nacional para llegar a Tábara, donde hicimos la primera parada para repostar nuestros estómagos, no solo la moto necesita combustible. En la puerta del bar había un gran racimo de motos, ya se respiraba la cercanía a Sanabria. Dentro vimos a los propietarios, amigos y conocidos del Comando Charro y A2 Ruedas Santa Marta. Después de los saludos, comida y bebida para ayudarnos a continuar, volvimos a las motos y reanudamos viaje.

Llegamos a El Puente de Sanabria a las 11.30. Aquello era un hervidero de motos, de todos los colores y con ese olor especial. Allí puntuales esperaban un torrente de moter@s que iniciaban la primera ruta del día al Padornelo. Aparcamos las motos y tocaba inscribirse. Allí estaba nuestro compañero Julio con su mujer Susana, que colaboraban en la organización del evento. Gracias Julio, fuiste nuestro banderín cuando teníamos dudas durante todo el fin de semana.

                

Inscribirnos rápido y sin tiempo de fotos ni disfrutar la quedada nos subimos a nuestras cabalgaduras y camino hacia Padornelo, nos llevaban ventaja pero no pasa nada “somos los sin prisas”. Pablo, Cristiano y el que escribe empezamos a serpentear las preciosas carreteras hasta al fin enfilar la subida al Padornelo. Impresionante lo que se veía allí, motos y moter@s de todos los lugares de España y el extranjero compartiendo nuestra afición común. Solamente nosotr@s entendemos esta pasión, enfundados en los trajes y con nuestras cabezas presas de los cascos a pesar de la temperatura, pero solamente por poder vivir estos momentos merece la pena cualquier sacrificio, cualquier sacrificio que al ver este vendaval de motos se convierte en una bendición. Tocaba la primera cola del finde para recoger nuestro primer pincho: ¿alubias? Sí, habéis leído bien, alubias. ¡¡¡Qué buenas estaban!!! Alubias en verano y en un entorno así, decididamente l@s moter@s son de otra pasta.

               

Después del disfrute tocaba volver al Puente y decidimos acercarnos a San Ciprián, allí teníamos programado el hospedaje. En el tramo hasta San Ciprián  ya vimos un chiringuito con playa que prometía. Buscamos la casa rural, nos instalamos, localizamos a “Vito” y vuelta a las motos, había que comprobar la calidad del chiringuito de la ida, los tres nos habíamos fijado cuando veníamos. Allí nos presentamos y después de un baño para valientes. Pablo y yo nos zambullimos, no sin miramientos, ya que el agua estaba heladora. Mientras Cristiano hacía de improvisado fotógrafo. Sin embargo, un baño en esa agua te deja el cuerpo recuperado del viaje. Comidita de rigor, que afortunadamente elegimos disfrutar dentro, porque antes de los postres cayó el primer chaparrón. Venía genial para refrescar el ambiente.

                          

Cuando ya volvimos a las motos, sin lluvia pero con ambiente más fresquito y justo antes de ponernos en marcha vino… ¡¡¡Otra sorpresa!!! El sonido de mi móvil reclamaba mi atención, nuestro amigo Tony y “la rubia” (Miriam) habían venido desde Béjar en la furgoneta con la Vulcan dentro y nos buscaban. Tony, ¿describir a Tony? Difícil, un motero de los que no hay y una persona de los pies a la cabeza, y acompañado de “la rubia”, como él la llama; su hija y compañera de fatigas que no duda en pasar horas con su padre disfrutando de una pasión común.

Llegamos a Sanabria y antes de aparcar las motos ya les vimos, probando las gafas de la DGT, para comprobar los efectos del alcohol y las drogas en los reflejos. “Atamos las jacas a la verja” y allí fuimos uno por uno a probar esas gafas y a usar trucos para no tragarnos los conos jjjj imposible, bueno casi…. Miriam parece que le cogió el truco antes que estos vejestorios que tenía de compañeros.

                 

Conversación, café y…. ¿la ruta de la tarde? Tendrá que esperar, el agua había hecho acto de presencia. Allí escondidos debajo de un toldo aguardabamos ansiosos de volver a las motos. Cuando aflojó un poquito Pablo, Cristiano, Tony, Miriam y yo nos subimos a las motos y buscamos el camino hacia La Alcobilla, donde nos esperaba el siguiente pincho. ¿Nos ponemos el traje de agua? … ¡¡¡venga si llueve poco!!!, pues lo dejamos y cuando llegamos a la Alcobilla íbamos mojados y fresquitos. Miriam un poco más, los experimentos de Tony en la Vulcan los había sufrido ella jjjjj. Tony había customizado su moto y eliminado el guardabarros trasero, que con esta lluvia entendimos tod@s perfectamente para que estaba jjjj

                     

                            

Allí ya esperaban una horda de moteros, escondidos debajo de los árboles para refugiarse de la lluvia, aunque el refrán dice: “el que se cobija debajo de hoja, dos veces se moja”. La organización esperaba en su caseta a que el tiempo mejorase y ponerse a repartir las viandas y bebidas. Allí estaban Julio y Susana que nos echaron una mano para que Tony y Miriam tuviesen su bocado asegurado. Tomamos empanada hasta templarnos y la ausencia de lluvia y la buena temperatura estaba secando nuestras cazadoras, que terminaron de secarse en el viaje de vuelta.

Aparcamos nuestras motos y yo me llevé una agradable sorpresa, otra más. Allí estaba Claudia, mi compañera de fatigas con el carnet A2, con su marido y su hija Lucia, alumna nuestra. Es un placer que cuando estás fuera de casa te salude gente conocida, y para mí es todavía más especial cuando son alumnos los que se dignan acercarse a saludarme. ¡¡Gracias Lucia!!

¿Qué tocaba ahora? Que qué tocaba, impresionante lo que tocaba. Malabarismo encima de una moto a cargo de Narcís Roca. Nuestros amigos Tony y Miriam ya eran viejos amigos suyos, de tantas veces como habían podido disfrutar esas filigranas. Todo lo que ni siquiera imaginas encima de una moto, todo y más pudimos disfrutar en ese momento. Después de una hora de sonrisas y gritos de asombro, acababa el espectáculo. Nuestro compañero Cristian volvía a casa muy a su pesar, pero las obligaciones le reclamaban. Tocaba guardar la moto de Tony en la furgoneta, no sin antes saludar de camino a los Meseperos que habían llegado esa tarde a la concentración. Aunque sea por unas horas, es difícil soportar las ansias de venir a disfrutar de este ambiente. El ruido en algunas ocasiones era ensordecedor, como dice mi amigo Tony, allí había “motoristas y moteros”, que no es lo mismo.

                   

Cervecita (sin alcohol que hay que conducir) con Tony y su hija para despedirnos. A las 22.30 se pusieron de regreso a Béjar, al día siguiente les tocaba competición de Supermotard en Valladolid, ¡qué apretada estaba la agenda del moter@!

A las 23.00 nos sentamos a cenar, parece que la gran demanda de comida nos haría perdernos la ruta de las 23.30, pero hay que priorizar ¿verdad Luis? Cenita, un par de cafetitos y rutita nocturna hasta la casa rural. Al salir de El Puente control de drogas y alcohol. La Guardia Civil, aunque a veces parece molesta, juega un papel importantísimo en estos eventos, nos ayuda a no relajarnos en exceso y que nos demos cuenta que las decisiones que tomamos, en la mayoría de las ocasiones, afectan a terceras personas. Les deseé feliz servicio y uno de los guardias se acercó a darme la mano diciendo: “Así da gusto, muchas gracias”. La distancia que nos separaba de la Casa Rural era de 11 km de una carretera preciosa, que con la oscuridad de la noche hacía que pudiésemos disfrutarla todavía más que cuando fuimos de día. Cada curva, cada recta, cada tramo,… todo parecía diferente. Llegamos a la casa y una vez aparcadas las motos, descansar al día siguiente tocaba rematar la faena.

                              

Por la mañana, recuperamos composturas y a desayunar a Don Churro y Doña Porra, en El Puente y esperar a la ruta de la mañana a la Playa de Los Enanos. Como se podía leer en un cartel de este bar: “Ojalá la decisión más importante que tengamos que tomar es si porras o churros”.

En el rato posterior al desayuno disfrutamos de los detalles de cada moto, como cada moter@ se las ingenia para customizar sus máquinas y aumentar todavía más el placer que da subirse a ellas.

Salida hacia el Lago, con una temperatura elevada para cascos y chaquetas, pero así de dura es la vida del motero. Nos despojamos de nuestros ropajes al llegar y después de la foto con la perrita “Duna”, la estrella  de la concentración, tocaba disfrutar del Arroz a la Zamorana con el que nos deleitaba la organización, preparado por los tres chiringuitos de la zona.

                    

Vuelta a El Puente, para disfrutar de los sorteos y el fin de la concentración, no sin antes…. ¡¡¡Otra sorpresa!!! Nuestros compañeros Roberto y Carlos de MSP, se habían escapado para disfrutar del fin de fiesta y darse un bañito reparador. A nosotros nos tocaba volver. Gracias a los consejos de Roberto emprendimos vuelta por nacional, y vaya acierto, gracias Roberto por tu recomendación. Una carretera preciosa, sin apenas tráfico, y en la que poco a poco íbamos viendo menos motos, hasta encontrarnos Pablo y yo apenas solos en carretera. Recorrimos la Sierra de la Culebra, pasando por Villarciervos, Boya y Mahide. Llegamos a Alcañices, dónde nos recomendaron el Hotel Rural Lajafriz para agasajar nuestros estómagos, en Fornillos de Aliste.

Muy buena recomendación, a pesar de tener cerrada la cocina, eran ya las 15.45; nos buscaron una mesa y el cocinero nos deleito con un gran menú: Ensalada, entremeses y lubina. Como dice mi amigo Pablo, “ahora sí que nos hemos coronado”: Fin de semana perfecto y ruta de vuelta para no olvidar, por carreteras que no habíamos frecuentado y que nos estaban sorprendiendo por su belleza. Mensaje a Teresa, que me esperaba en Salamanca, vuelta a las motos y recorrido por Las Arribes camino hacia Bermillo de Sayago, Almeida y Ledesma. Hacía un calor infernal, que en la moto circulando y con las cazadoras de verano se llevaba muy bien, pero cuando teníamos que parar era un infierno. Antes de llegar a Salamanca parada en Valverdón para el último refrigerio y despedirme de mi compañero de ruta Pablo como se merece. A él todavía le quedaba llegar hasta Linares, pero siempre con esa sonrisa detrás de la cúpula del casco que solo l@s moter@s conocemos.

A las 19 horas llegamos a Salamanca, yo a casa y Pablo enfilando a Linares, con 600 km a nuestras espaldas. Fin de semana inolvidable por la compañía y por l@s amig@s y compañer@s que hemos encontrado allí. Poder disfrutar de la compañía de Tony y “la rubia”, después de un tiempo sin verlos, fue genial, gracias amigos. Llegar a casa y ser recibido por Xyla, mi perrita, como desesperada no tiene precio.

 

Galería De Fotos

 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!