Concentración Motera Villa De Candelario 2018

3, 4 y 5 / 08 / 2018

Empezaba lo que prometía ser un intenso fin de semana de emociones y calor y que así fue. Las temperaturas en ese fin de semana iban a ser muy elevadas, pero parece que el amor a la moto puede más que el calor. El viernes tarde noche, a las 20:30 habíamos quedado con nuestr@s compañer@s, y sobre todo amig@s, Placi y Pilar en el cruce de Candelario. Aparque mi burra antes de la curva y Placi después de la curva, menos mal que se asomaron que si no todavía estamos esperando jjjj. Nuestro compañero Pablo no había venido porque parece que el calor le retenía, mañana será otro día. Después de los saludos pertinentes emprendimos la subida, ávidos de nuevas experiencias. Al llegar allí empezamos a ver y a saludar a moter@s por doquier. El abrazo y el saludo fue especial a nuestros compañeros de Una Al Mes: Tony y Miriam, Alex, Amalio, Ramón, Rubén y Amina, Jero con su esposa y la descendencia, Peter,… Hacía mucho tiempo que no nos juntábamos con Una Al Mes y nos hacía especial ilusión, ya que como sabéis es una de mis dos costillas moteras.  Después de las inscripciones, con algún despiste por parte de Placi y mío, ¡¡¡vaya cabeza!!!, tomamos un refrigerio antes de la cena. Los compañeros de Atogas habían preparado una parrillada de la que dimos buena cuenta a partir de las 22 horas. Compañía, risas y comida y bebida a diestro y siniestro,  ¿se puede pedir más? Sobre las 23:15 emprendimos camino de vuelta a casa, tocaba descansar, al día siguiente iba a ser un día largo.

                               

                               

Empezaba a despuntar el sol, el amanecer de un nuevo día, tocaba dejar las tareas hechas y apertrechados de los aperos moteros encaminar nuestras ruedas hacia el cruce de Candelario de nuevo, habíamos quedado con Placi para subir juntos. De nuevo nuestro compañero Pablo había decidido no acompañarnos, parece que las altas temperaturas le estaban pesando demasiado. Allí nos reencontramos con nuestros compañeros de Una Al Mes, que esperaban ansiosos la salida de la ruta. Mi compañero Roberto de MSP, mi otra costilla motera,  nos dio una sorpresa y había venido desde Salamanca para acompañarnos a la ruta hasta Cristóbal. Antes de salir se presentó Cristiano con su chica.

                           

Sobre las 11:45 iniciamos la ruta. Comenzó uno de los momentos más desastrosos que he vivido encima de una moto. Moteros sin respeto a las normas de tráfico, adelantando por derecha e izquierda, en línea continua, e incluso alguno osaba a hacer caballitos. Desde luego estaba siendo un largo muestrario de comportamientos que no se deben permitir en carretera, si pedimos respeto lo primero que tenemos que hacer es respetar nosotros a los demás. No me quedó más remedio que pararme y dejar pasar a todos para circular en la cola tranquilo, escoltado por Placi y Roberto. Cuando llegué a Cristóbal debajo de la visera de mi casco no se dibujaba desde luego una sonrisa. No se es más motero por comportarse de esa forma encima de una moto, poniendo en peligro la integridad de los componentes del grupo, viajar en grupo es algo más para lo bueno y para lo menos bueno. Mostré mi enfado y disgusto con algunos de los moteros y tengo que decir positivamente que personas de la organización se preocuparon en mostrar interés por mis quejas, que no eran solamente mías, allí había más moteros que opinaban lo mismo, lo que pasa que no lo demostraron tan abiertamente como yo, debe ser porque al ser tan grande se me ve mucho.

                                                                                              

Una vez acabado el pincho emprendimos la vuelta, ya saliendo directamente a cola del grupo y viendo como la forma de circular había cambiado ostensiblemente, parece que la organización había puesto su mano sobre el pelotón, ahora circulaban ordenadamente como un grupo, respetando las normas de trafico, velocidad, líneas continuas, ….; vamos lo que es circular como todos los usuarios de la vía. Igual que antes mostré mi descontento con la ida en la vuelta tengo que decir que se notó ostensiblemente que los organizadores habían puesto remedio al desmadre de la ida. Antes de llegar a Candelario nos cruzamos con nuestro amigo y compñaeor Pablo, parece que había solucionado sus problemas de calor y no se podía resistir a acompañarnos.  Llegamos a Candelario sobre las 14 horas y fuimos como una horda hacia el Bar Pasaje, donde la organización nos invitaba a una consumición y su respectivo pincho. Allí llegó Pilar enlatada, para disfrutar del rato del pincho y la comida con nosotros. De allí nos encaminamos directamente a devorar la paellada, a repetir a discreción (¡¡¡23 kg de arroz!!!).

                                

Una vez tomamos el postre tocaba tomar café y planificar la tarde, unos a casa (Pilar, Placi y Teresa), tenían obligaciones que cumplir; otros se quedaban a la yincana (Alex, Tony y Miriam) y los más acalorados al punto de partida en Béjar de Una Al Mes para ir a darnos un merecido baño. Allí nos juntamos Jero, Carlos, Amalio, Ramón, Rubén, Amina, Pablo y yo y enfilamos nuestras ruedas hacia Barco de Ávila. Una vez llegamos a Barco tomamos el desvío hacia el salto de Tormellas y casualmente se unieron a nosotros Pedro Crego y Juande que habían elegido el mismo destino que nosotros. Aparcamos las motos y después de un breve paseo al agua patos, sentaba fenomenal ese baño con el calor que estaba haciendo.

                                                                                                

Después de refrescarnos por fuera nos dirigimos hacia Navatejares a refrescarnos por dentro, haciendo previamente una parada para beber agua. Una vez en Navatejares a mi amigo Pablo le tocó volver tras sus pasos, como se dice en mi pueblo: “el que no tiene cabeza, tiene piernas”. Una vez regresó nuestro compañero emprendimos camino de vuelta, Pablo hacia Linares y el resto hacia Candelario a la ruta en moto antes de cenar. Teresa no nos pudo acompañar, parece que la comida no le había sentado todo lo bien que deseaba. La vuelta consistió en subir a la Plataforma. Parece que el grupo se había concienciado y la forma de rodar fue genial, rodando en zigzag y respetando al grupo, eso si es ser moter@. Nuestro compañero Jero subió con el motero más precoz de paquete, que parece que tenía algún problema con las gafas. Foto de rigor y otra vez para abajo a dar cuenta de la cena y de los sorteos, en los que Una Al Mes fue agraciado con varios premios, aunque me da la sensación que el mío no era de mi talla. Allí se unieron de nuevo al grupo Placi en su moto y Pilar enlatada. Una vez finalizados los sorteos me despedí de mis compañeros y emprendí camino a casa deseando que Teresa estuviese mejor y después de un fin de semana muy intenso. Me despedí uno por uno de mis compañer@s, deseando volver a verlos pronto.

                                           

¿Valorar el fin de semana? Es difícil como siempre, tal vez las mejores palabras sean las de mi amigo Amalio: “Un buen fin de semana de los que hacen grupo”, o como dijo Ramón en el baño: “Asistir a estos eventos es bueno ¿Cuántas veces nos juntamos toda la peña a comer?”. Un fin de semana en compañía de Una Al Mes y con bañito no tiene precio. Espero que se repitan muchos más.

 

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!