XV Ruta Invernal Ruedas Charras: “Los Enlatados”

11/03/2018

    Llevábamos ya mucho tiempo con agua y estaba claro que ese día no iba a ser menos. Las ansias por salir en moto hicieron que al levantarme y ver los rayos de sol deseara hacer la ruta en moto, pero los consejos sabios de Teresa, por prudencia; y Pablo, por prudencia y respeto; hicieron que me retractara en mis deseos y decidiésemos hacer la ruta enlatados en nuestro coche, todo sea por pasar un buen día en buena compañía. 

   Aparcamos nuestro vehículo cerca de la plaza, no queríamos perdernos la salida. Cuando llegamos a la plaza nos dimos cuenta de que las previsiones meteorológicas habían hecho estragos en el número de moter@s en la salida. El año anterior había más de 200 motos y en este año no llegaban a la centena, pero es que el tiempo y la prudencia hacían que la gente se cohibiera de salir. 

   Rápidamente vimos los chalecos de MSP, como confundirlos. Allí estaban Fernando, Nieves, César, Juan Antonio y Luis Con dispuestos a hacer la ruta en moto; y Pablo, Teresa y yo en coche. El resto solamente acompañarían en la salida.

         

 

   Cuando las motos abandonaron la plaza fuimos a por el coche y nos pusimos en marcha. Sin apenas salir de Salamanca empezaron las primeras gotas y cuando tomamos la carretera de Ledesma el aguacero era inevitable y una cortina de agua comenzó a cubrir la visión. Era una pena por l@s moter@s que habían osado a hacer la ruta en sus motos. Antes de llegar a Villamayor ya podíamos ver muchas motos darse la vuelta, el tiempo se estaba poniendo muy feo. Vimos a nuestros compañeros César y Juan Antonio parados en la cuneta, y preguntamos a ver si les pasaba algo. La lluvia y el fuerte viento les hacía darse la vuelta para ir a por un coche y acompañarnos por lo menos a comer en Vitigudino. Estaba claro que el día, aunque había amanecido soleado, iba a ser de lluvia y viento.

   Durante todo el trayecto la lluvia arreció en unos lugares más y en otros menos pero no paraba. Lo malo además era el compañero con el que esta lluvia venía de la mano: el viento. Las dos inclemencias juntas hacía muy complicado a l@s moter@s mantener la verticalidad, pero entre la osadía, la valentía y la sobrada experiencia intentaron parar a sus dos feroces enemigos.

   Pasamos Ledesma y llegamos a Bermillo de Sayago, dónde la lluvia parecía que se calmaba, pero su amigo el viento no tenía fin. Allí habían llegado muy pocas motos, y ¡¡¡nuestros compañeros de MSP no estaban!!! No les habíamos visto en todo el camino, lo que nos dejó un poco intranquilos por su ausencia, aunque con su buen hacer seguro que les primaba la prudencia. Al poco tiempo allí llegaron Nieves, Fernando y Luis Con. Habían parado en una gasolinera para pertrecharse con sus trajes de lluvia, otra muestra más de los grandes conocimientos que atesoran. 

                      

   Después del pinchito, la conversación y el tiempo para que l@s moter@s se secasen un poquito recuperamos nuestro coche y camino de Trabanca y Vitigudino. Al pasar por el pantano de Almendra no podíamos resistirnos a parar y ver el nivel del agua, la última vez que lo vi estaba bajo mínimos. Parecía que la gran cantidad de lluvia caída le había hecho recuperar un poco su nivel, pero todavía le queda mucha agua por recoger. El viento era horroroso y el agua en unos tramos más y en otros menos no nos abandonó hasta Vitigudino. 

   Llegamos al Complejo El Quijote, dónde nos esperaban para comer nuestros amigos y compañeros Placi y Pilar; que, después de una semana difícil por su salud, no pudieron resistirse a acompañarnos a comer aunque sea también enlatados. MSP tira mucho para perderse un ratito juntos. 

   Después de la comida, de los pocos comensales que habían asistido comparado con otros años, emprendimos camino de vuelta. Nieves, Fernando y Luis Con, los valientes, montaron en sus motos y emprendieron camino de vuelta, sin dejar a sus compañeros de viaje, el agua y el viento, que se resistían a marcharse. Juan Antonio y César en su coche. Placi y Pilar con el suyo y Pablo, Teresa y yo con el nuestro dirección a Fuente de San Esteban a compartir el último café, que Pablo quería invitarnos por su cumpleaños. Risas y camino de vuelta cada uno a su casa.

                 

   Había sido otro gran día, la compañía hace mucho, a pesar de ir enlatados. Lo mejor del día sin ninguna discusión es que ningún moter@ sufriese ningún percance, que el días tan difíciles como este tiene un significado especial este deseo. Nuestros compañeros aunque con los brazos cansados de luchar contra el viento, llegaron a sus casas, una alegría más.

   Agradecimiento a Ruedas Charras por su esfuerzo a pesar de las condiciones climatológicas y esperando compartir con ell@s más ratitos.

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!! 

 

Así lo vivieron MSP desde la moto

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