Proyecto Lobo En El Colegio Campo Charro Salamanca

18/12/2019

Comenzaba un día de esos especiales, pero especiales de verdad. Para mí personalmente como motero y como educador es básico aportar mi pequeño grano de arena en la lucha contra la lacra del Bullying. Después de los pertinente permisos con la administración tocaba empezar a trabajar. Mi agradecimiento a Harley Salamanca, Vettones 212 y MSP, así como las implicaciones de otras personas a modo individual.

A las 9.30 puntual acudí a la cita en la cafetería Oviedo. Allí esperaba Fernando (A2Ruedas Santa Marta) que se implicaba de forma individual con su mujer Mercedes. Poco a poco fueron llegando Luis Con, Miguel (MSP), Carmen y cuando sonaba la campana nuestro compañero de Harley Salamanca (Óscar) y Nacho y Fran Rokert (Vettones 212). Arrancamos nuestras máquinas y nos dirigimos hacia el colegio Campo Charro. Allí esperaba nuestra compañera Marta con uno de los profesores del centro. Sacaron a los niños para vernos llegar con las motos, haciendo ruido y henchidos de felicidad; realmente no se quienes estaba más contentos si ellos o nosotros. Después de los pertinentes saludos y de sacudirnos los nervios nos dividimos en dos grupos. Carmen iba con Luis Con, Fran Rokert, Fernando, Mercedes y José Ángel a la clase de 2º de Primaria y Marta iba con Nacho, Óscar y Miguel a la clase de 3º de Primaria. 

A los niños se les informa sobre el acoso escolar y se le dan las primeras herramientas para luchar contra él. Mostramos nuestra predisposición para ayudarles a lo largo del año y procedemos a entregar las chapas y el chaleco del Ángel Guardián al niño que por sorteo le tocó, y que poco a poco irá rotando por toda la clase.

 

Una sesión que en principio estaba programada para una hora se prolongó durante dos horas. A pesar de llegar la hora del recreo los niños seguían atentos y participativos a todo lo que les decíamos. 

Terminada la sesión el colegio nos invitó en la sala de profesores a un aperitivo. Damos nuestro más sincero agradecimiento a los profesores por permitirnos usurpar unos minutos sus aulas para intentar aportar algo nuevo. 

Tocaba la hora de recuperar las monturas y regresar a casa, ansiosos por volver y continuar nuestra formación conjunta con «nuestros niños».

Me toca agradecer primeramente a Rolling Custom Plasencia, creadores de este proyecto, por confiar en Ascbyc para su implantación en Salamanca y a Ascbyc por contar con estos moteros para que les ayudemos a vertebrar el mismo. Agradecimiento al colegio Campo Charro por permitirnos entrar en sus instalaciones sin poner impedimentos, todo lo contrario, dándonos libertad absoluta de actuación. Y especialmente gracias a todos mis compañer@s que están implicados en este proyecto, la unión hace la fuerza.