I Taller De Empatía

29/01/2020

Miércoles 29 de enero, la lluvia nos da un respiro, aunque el ambiente es nublado y con un constante chirimiri. Hoy el Proyecto Lobo da un paso muy importante. Después de unas semanas de haber empezado el programa y comprobando el progreso del mismo, Ascbyc desarrollaba con nuestra colaboración el taller de empatía. Carmen y Marta encabezan e intentan dirigir a este grupo de impacientes moter@s. Allí se reunían en esta ocasión: Mercedes, Tomás, Albert, Martín, Paco y José Ángel. El la cafetería del Oviedo intentaban explicarnos las dinámicas que íbamos a ejecutar.

Sin más dilaciones nos diriguimos l@s ocho al colegio y, como siempre, pasamos las tres motos que esta ocasión iban hasta el patio del colegio. El resto vienen caminado. Marta se llevaba una dotación de nuestro equipo a las clases de 3º y otro grupo nos quedábamos con Carmen en la clase de 2º.

Era un día importante, se enseñaba el concepto de la empatía. L@s niñ@s, sin saberlo, lo conocían pero no lo ejercían como se debía. Venía el mejor momento, tocaba jugar a la tela de araña con el ovillo y los niños comienzan a abrirse exaltando virtudes y defectos propios y ajenos, e incluso aprendiendo a pedir perdón cuando se equivocaban. En la mayoría de ocasiones es fácil ver defectos en el otro, pero difícil verlos en nosotros mismos, y todavía más arduo reconocerlos y corregirlos.

Una vez desecha la tela de araña nos pusimos a ver el vídeo, en esta ocasión queríamos destacar el concepto de las minusvalías. Los niños atentos, con los ojos como platos, y entendiendo el mensaje con toda su realidad y crudeza. Ahora entre todos reflexionábamos sobre el concepto de las minusvalías. Una minusvalía siempre debe ser un impedimento para conseguir algo, pero nunca un obstáculo.

El timbre sonaba, pero los niños permanecían atentos a nuestras explicaciones, ajenos a su salida al recreo. Pero en el niño es tan importante la formación como el juego y debían de ir al recreo, con los chalecos de Ángel Guardián velando por el buen funcionamiento.

 

 

 

En la clase lucía un mural del Proyecto Lobo, con alusión a los moteros. Despedida, no sin antes entregar al colegio por parte de Ascbyc de un ejemplar del libro Im-Pulso de Iván Antonio Enriquez, en el que como muy bien lo describe Carmen: “ayudarnos a concienciar a que no siga habiendo tantos Leos y Valentinas a los que les rompen sus sueños los que son demasiado cobardes para tener los suyos propios”.

Recuperamos nuestras motos y despedida, deseando volver al colegio a trabajar con los que ya consideramos “nuestros niñ@s”. Muchas gracias de nuevo a Ascbyc, Vetones 212, HDC Salamanca, MSP y a l@s moter@s independientes por su empeño y ganas de trabajar

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!