Ruta A Grimaldo

01/02/2020

Por aquí andamos de nuevo. Mis compañer@s de MSP salían de Salamanca alrededor de las 10.30, no me quedó muy claro desde dónde salía cada uno jjjj. Había quedado con ellos para unirme en Barco de Ávila.

A las 11.30 estaba puntual esperando su llegada, para recoger el video pertinente. Parece que la salida había sido un poco más lenta, alrededor de las 12 estaban entrando en Barco de Ávila, comandados con maestría por Santiago Monleón. Nos dirigimos al bar Los Rosales e hicimos la parada con su pincho de rigor. Nueve motos venían de Salamanca, con 11 moter@s: Santiago Monleón, Teo y Lola, Juan Antonio, Antonio Amatos, Jorge, Miguel y María, Sebas, César Ave y José Triumph; que con José Ángel Erasmus completábamos un grupo de 10 motos y 12 cascos, buscando los números pares.

Conversación, pincho y vuelta a las motos. Santiago Monleón me cedía la cabeza del grupo, ya que esta carretera era más conocida por mí. Nos pusimos en marcha y tomamos la N 110 para subir el Puerto de Tornavacas, a un ritmo bueno, sin superar los límites de la vía. El día, aunque nublado, con una temperatura excelente y con rayos de sol asomando entre las nubes en algunos tramos. Se veían ya las cigüeñas sobrevolando nuestras cabezas, su vuelta es un indicio del pronto final del invierno. Como dice el refrán: “Por San Blas la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves”; y en un par de días (3 de febrero) llega San Blas.

Bajamos al Jerte y el día se oscurecía. Cuidado en esa zona, siempre es zona de tráfico y turismo. Pasamos Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo. En las cercanías de Plasencia un pequeño spray cubría nuestras viseras con diminutos puntitos, nada que una pasada con el guante no pudiese solucionar. En la circunvalación de Plasencia, respetamos los límites de 50 km/h, e incluso un poco menos; nuestra compañera María había decidido parar a ponerse el traje da agua, “por si las moscas”. Una vez pasado Plasencia, y como si el agua quisiese hacerle la jugada a María, dejó de pintear y empezó a lucir el sol.

 

Tomamos la N 630, ¡qué recuerdos me trae esta carretera, cuando la surcaba para bajar a Don Benito, a visitar a mi costilla, en ausencia de la autovía! Llegamos a Grimaldo y comenzó la búsqueda del Castillo, que la verdad no fue tan ardua. Aparcamos las burras y las fotitos de rigor, reanudando las conversaciones cortadas en Barco de Ávila. Una vez recogidas las instantáneas recuperamos nuestras monturas y tomamos dirección Cañaveral, al Bar Delfi, donde nos esperaba la suculenta comida. ¡Qué pena me dio ver Cañaveral!, antes un pueblo con mucha vida y ahora, a causa de la autovía, un pueblo que parece dormido.

Amigablemente nos hicieron hueco, veníamos uno más de lo previsto. Comida, café y algunos acordándose de la cabeza de Miguel, el fútbol es el opio del pueblo jjjjj. Saludos a los Matacristos, peña motera de Cañaveral y vuelta a las motos. Llegamos a un acuerdo sobre la vuelta, estaba sin decidir. Tomamos carretera nacional dirección Plasencia. La moto de nuestro compañero César parece que estaba algo constipada, llevaba todo el día dando problemas eléctricos. Una vez llegados a Jarilla decidimos coger autovía para que los de Salamanca no llegaran tarde a sus hogares. Tiramos todos delante y Santiago se queda con César para acompañarle. Llegué el primero al cruce de Puerto sobre las 18 horas y bajé la velocidad para saludar a mis compañer@s que continuaban ruta. Un momento de espera, me quería asegurar que llegaban César y Santiago. Después de unos minutos llegaban mis compañeros, pararon a despedirse y les desee buena vuelta; parece que la moto de César seguía con problemas.

Alrededor de las 19 horas fueron llegando tod@s a Salamanca de forma escalonada. Habían sido otro día de moto estupendo, aunque en esta ocasión no me pudo acompañar mi paquete. Había recorrido alrededor de 230 Km y los de Salamanca un poco más, alrededor de 350 km. ¿Lo mejor del día? Sin dudarlo, llegar tod@s a casa sano y salvo, y deseando volver a compartir ratito juntos.

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!