Despedida Motauros

21/01/2018

Esta ruta se gestó el día antes. No habíamos podido ir a Motauros el sábado porque teníamos la matanza tradicional en Linares de Riofrío, el pueblo de nuestro anfitrión Pablo. Tantos compromisos sociales nos obligan a elegir. Entre la carne y las patatas meneadas surgió la idea de ir a despedir Motauros. Fue una idea de nuestro amigo Pablo y su paisano Pau. Placi y yo enseguida dijimos que sí, somos fáciles de convencer, y mucho más si nuestras mujeres Pilar y Teresa nos animan y apoyan, como es el caso.

A las 9,30 había quedado con mi amigo Placi, que llegó puntual como un clavo a nuestra cita, en el cruce del Polígono de Béjar. Emprendimos camino por la autovía hasta Salamanca. La carretera estaba muy bien, solamente que el tramo de Vallejera a Guijuelo estaba cubierto por un manto de niebla, que nos obligaba a ir más despacio y mojaba nuestras motos con su brisa. A pesar de ello el ritmo era muy bueno y antes de las 10,30 estábamos en la gasolinera de Snoil, en la cual habíamos quedado con Pablo y Pau que venían desde Linares. Nos tomamos un cafetito caliente mientras llegaban.

En cuanto llegaron  y después de los saludos pertinentes nos pusimos en marcha por la autovía. Pablo y Pau tiraron delante con sus R y Placi y yo detrás. El ritmo de nuestros compañeros era más fuerte por sus máquinas, el de Placi y el mío era ritmo custom, a muy buen ritmo pero sin superar los límites de velocidad. Sin embargo nuestros compañeros levantaron puño y nos reunificamos para continuar camino a Tordesillas.

No había duda de que habíamos llegado a Tordesillas, el bullicio de las motos y el humo de los escapes los delataba. Después de una vueltita con nuestras motos para encontrar la entrada a la zona de acampada dejamos reposar nuestras monturas y nos fuimos a tomar un cafetito con churros en una caseta.

La mañana pasó enseguida, rebuscando entre las tiendas algo que nos gustara, bueno gustarnos nos gustaba casi todo mejor dicho. Yo encontré unas prolongaciones para mi chaleco de cuero. El bullicio de gente era impresionante, en el fin de semana tenía que haber sido de locos, según la organización más de 16,000 personas. El año que viene vendremos todo el fin de semana, pero habrá que buscar lugar para dormir, ya no estamos preparados para pasar dormir en una tienda de campaña, con el tiempo te vuelves más comodón.

Cuando el estomago nos avisaba subimos hasta el pueblo a comer y la verdad no tardamos mucho en encontrarlo. Cuando la comida tocó a su fin nos dimos un paseito por el centro. Personalmente no conocía Tordesillas, pero lo que vi me gustó y en grata compañía mucho más. 

Había sido un día completito y tocaba emprender la vuelta, nos separaban 170 km de nuestro hogar. Al salir de Tordesillas nos encontramos el último obstáculo, un control de alcoholemia y drogas, el cual superamos sin ninguna dificultad, hay que ser conscientes de que cuando se conduce no se bebe. Paradita y conversación con los Guardias y emprendimos la vuelta. El ritmo era muy bueno, sin superar el límite de la carretera. Se hizo cortito cuando llegamos a Salamanca. Allí nos separamos, Pablo y Pau iban para Linares, y Placi y yo hasta Béjar. La niebla había desaparecido y en un pis pas llegamos a Béjar. Allí me despedí de mi amigo Placi que emprendío camino a La Calzada y yo hacia Puerto. Que mérito el de Placi con 73 años y disfrutando como un jovenzuelo, es un ejemplo de motero a seguir, como yo le digo:

– ¡¡¡Cuando sea mayor quiero ser como tú!!!

Habían sido 350 km de puro disfrute, por carretera y por compañeros de ruta, y esperando volver a repetir. ¿Definir este día?… complicado, un día compartiendo pasión motera era indescriptible. 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!

Galería Fotos Motauros 2018