Ruta Arribes y Penedo Durão

13/10/2018

Amanecía y vestido con los atuendos moteros tocaba la segunda salida del fin de semana, en esta ocasión visita a Las Arribes con el mismo guía del día anterior, nuestro gran compañero Miguel. Tocaba otra jornada motera y mesepera.

Llegué el primero y poco a poco fueron llegando el resto: Santi, Luis y Miguel. Los cuatro emprendimos marcha hacia Ledesma, Almendra, Villarino de los Aires y Masueco, donde tocaba parar a tomar el primer refrigerio. Nada más bajar de las motos nos recibía la naturaleza, una araña con todas sus crías encima, un prodigio del mundo de los seres vivos. Cafetito, fotos y de nuevo a las motos tocaba empezar la ruta de verdad, las curvas por doquier. Tomamos dirección Barruecopardo, pero nada más pasar La Zarza de la Pumadera nuestro compañero Miguel nos desvía del camino para visitar la Central Eléctrica de Aldeadávila. La subida a la central difícil de olvidar, con curvas a diestro y siniestro. Una vez en la cumbre tocaba hacer la visita y no saber dónde mirar y donde dirigir nuestras cámaras para intentar recoger tanta belleza.

Después de solucionar algún que otro imprevisto recuperamos las monturas y volvimos tras nuestros pasos para recuperar la ruta inicial. Sin dudarlo este pequeño paréntesis merecía la pena.

Pasamos Saucelle y subimos al Salto de Saucelle, donde tocaba bajar de nuestras motos y recuperar las cámaras de fotos para retratar el paisaje y para que nuestro amigo Miguel nos indicase hasta dónde teníamos que subir y prometía el camino grandes emociones. Entramos en territorio luso y tomamos dirección a Freixo. Antes de llegar nos desviamos hacia la izquierda y tomamos una preciosa carretera hacia el mirador de Penedo Durão.

Parecía difícil superar la ruta del día anterior pero este día estaba siendo todavía más maravilloso. En esta ocasión una preciosa carretera de curvas y paisajes inolvidables. El mirador extraordinario con unas mesas de las que tomamos nota para repetir en la primavera la ruta y disfrutar de las viandas en tan magnánimo paraje.

Recuperamos las motos y volvimos a nuestros pasos hacia Barca de Alva, donde tocaba parar a tomar otro refrigerio. Allí nos planteamos que íbamos tarde para llegar a casa a comer y nos planteamos comer antes de llegar a casa. Avisamos a nuestros hogares, aunque algunos un poco tarde jjjjj.

Nos dirigimos hacia La Fregeneda y de allí a Lumbrales y solucionando un pequeño error de cálculo a las tres estábamos a comer en el Restaurante Florida el menú del día. Con el estómago lleno retomamos la ruta y cuando el reloj apenas superaban las cinco de la tarde llegamos a Salamanca, tomando cada uno nuestro camino de regreso.

Había sido una ruta inolvidable de 350 km, deseando repetirla para poder enseñársela a l@s que no nos habían podido acompañar.

Galería Fotos

 

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!