Ruta Candelario, Hervás, Lagunilla

19 / 11 / 2017

 

A las 15 horas me puse en marcha, llené el depósito de mi moto y caminito hacia Béjar, había quedado con mi amigo y escuderito Pablo y su Urraca para subir a Candelario. Con sólo dos personas salíamos dos peñas a la vez, de las cuales somos miembros los dos con mucho gusto y orgullo: Una Al Mes y Moteros Sin Prisas, cada nos hace su aportación motera. Hoy salía con mi nueva adquisición, como la ha bautizado Pablo: Camarina; con la que espero poder recoger mejor en video la belleza de nuestras rutas.

Sin más dilaciones nos pusimos a subir hacia Candelario, dónde haríamos nuestra primera parada para tomar un cafetito. El tiempo era estupendo y la ruta, aunque cortita, prometía grandes momentos.

Después del café y la correspondiente conversación nos subimos a nuestras monturas para empezar a cabalgar sobre la sierra camino de La Garganta y Hervás. Al pasar por el pantano volvimos a presenciar la carencia de agua, sigue sin llover y el agua escasea cada vez más, espero pronto se vaya subsanando el problemas. En la carretera serpenteamos en unos tramos yo delante y en otros Pablo, pero siempre a buen ritmo y felices como motos. Una vez que llegamos a Hervás nos dirigimos hacia la plaza para aparcar nuestra Aqua y la Urraca. Encaminamos nuestro pasos hacia el Barrio Judío, para que mi amigo lo conociera; una gran belleza todavía por descubrir por mucha gente. En una taberna típica de la zona tomamos nuestro refrigerio correspondiente y volvimos deshaciendo el camino para recuperar las monturas.

Bajamos de Hervás hacia Aldeanueva del Camino y de allí hacia Abadía y comenzar la subida a Lagunilla. Esta subida es preciosa, con un firme bastante bueno, excepto un pequeño tramo, y unas curvas de 180 grados que se enlazaban a izquierda y derecha. El ritmo de subida era bueno, todo lo bueno que nos permitía las condiciones de la carretera y nuestras máquinas, así como las destrezas de los pilotos; pero siempre seguros.

Llegamos a Lagunilla y la noche parecía que estaba ya acechando agazapada tras las sierras. Nos dirigimos hacia Montemayor de Río. La carretera desde el cruce hasta Montemayor era lastimosa, de las peores que hemos recorrido; había que extremar las precauciones porque el firme estaba muy bacheado. Allí el bar dónde suelo parar estaba cerrado y como la noche ya se nos venía encima decidimos despedirnos, no sin antes tomar las últimas instantáneas con la Camarina y las risas y abrazos que el momento merecía. Pablo tomó carretera dirección a La Calzada y de allí a Cristóbal y Linares, y yo subi hasta Peñacaballera y de allí hacia Puerto.

Antes de llegar a casa tomé un refrigerio en Ruta 66, dónde me acompañó mi mujer Teresa.

La tarde había sido corta porque la noche llega demasiado pronto, pero el ratito de moto y compañía como siempre de lo mejor que hay. Otra tarde para recordar y deseando volver a repetirlo.

Galería De Fotos

¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!