Ruta Cerezas De Piornal

15/06/2019

Hoy tocaba compartir ruta con mi gran amigo y ejemplo de motero: Placi, acompañado de su inseparable Pilar. Dos grandes personas de los pies a la cabeza. Salíamos tarde, a Teresa y a mí nos ocupaban otros menesteres, nuestra perrita Xyla reclamaba nuestra atención. A las 12.30 salimos desde la Gasolinera de Puerto de Béjar. Tomamos la nacional dirección Baños de Montemayor, Aldeanueva del Camino y Plasencia. 

Una vez en Plasencia tocaba parada para refriguerio en La Parrilla. La temperatura estaba siendo espléndida.  Una vez acabamos volvimos a las motos y tomamos la carretera del Valle de la Vera. Ibamos a acceder a Piornal por una carretera para nosotros desconocida y que no nos defraudó. 

Un poco más adelante tomamos el cruce a la izquierda hacia Gargüera y de ahí a Barrado, con un tramo precioso entre los dos pueblos. Antes de entrar en Barrado vino nuestra sorpresa. El GPS nos mandaba por una cuesta que daba vértigo nada más verla, ni el nombre estimulaba: Camino de las Pedreras. Parecía que el firme no era adecuado, pero de mutuo acuerdo decidimos tomarla. La decisión no pudo ser más acertada, una cuesta con unas vistas impresionantes y un firme muy respetable. Enlazaba con una preciosa carretera de curvas que finalizaba en la carretera que venía desde Jaraiz. Allí tomamos cruce hacia la izquierda y llegamos a Piornal. Allí nos esperaba la segunda sorpresa del día, íbamos a comer al Restaurante Tormantos, desconocido para nosotros. Una comida casera y excepcional, sin ninguna duda repetiremos. 

Paseíto por el pueblo, en el que pudimos ver, en casi todas las cocheras, como la gente escogía las cerezas. En una de esas cocheras hablamos con dos lugareñas (Pilar y Pilar) que estaban escogiendo cerezas y pudimos entender lo duro de su trabajo. Nos obsequiaron con dos cajas de cerezas, por lo que no pudo ser más provechosa la visita.

 

Tomamos las motos y nos dirigimos hacia Valdastillas y la carretera del Valle del Jerte. Tomamos dirección Navaconcejo y a tomar café en casa de Juan, amigo de Placi y Pilar. Retomamos las motos y subimos el Puerto de Tornavacas y de allí a Barco de Ávila. Continuamos dirección Béjar y tomamos el último refrigerio en el Ventorro Pelayo, para despedirnos como se merecía la ocasión.

Habían sido solamente 200 kilómetros pero plenos de felicidad. Como dice Teresa lo bueno está en la calidad, no en la cantidad. Rodar al lado de Placi y Pilar es un placer tan inmenso que me niego a perderlo, gracias compañeros.

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!