Ruta «Cuasi» 1.000 Curvas

9/03/2019

Cuando el reloj marcaba las 9.30 nos reunimos, en la gasolinera del Fénix, Sebas, Luis Con y José Ángel Erasmus. Enfilamos nuestras ruedas hacia la gasolinera de Buenos Aires. Allí esperaba ya nuestro compañero Nacho. Poco a poco, como los minutos del reloj, fueron cayendo el resto de integrantes de lo que prometía ser un gran día y a la postre así se cumplió.

Nos reunimos para la salida

Allí se juntaron: Nacho, Sebas Pan, Luis Con, José Carrasco, Tomás Vaquero, José Triump, Sebastián GS, Miguel y María, Juan Antonio, Pablo Bilbo, Miguel Intruder, Resti, Adell y José Ángel Erasmus. Las 14 motos y 15 moter@s, encabezados por Resti como Pájaro Guía y José Carrasco como Pájaro Escoba, comenzaron esta ruta en torno a las 10.

El tiempo era espléndido para montar en moto. En un perfecto zigzag nos encaminamos hacia Vitigudino y de allí a Barruecopardo, para hacer la correspondiente primera parada. Entre cafés, bizcocho y lomo aderezados por buena compañía pasamos el rato y reanudamos la marcha.

Tocaba repostar

Pusimos a funcionar el contador de curvas y nos dirigimos hacia el Salto de Saucelle y de ahí a Hinojosa y Lumbrales. Habíamos calentado ya neumáticos, a algunos nos tocaba repostar y enfilar el camino hacia el Puerto de La Molinera. Parada en el mirador del Cachón del Camaces para que José Ángel Erasmus sacase su trípode a relucir. Después de unos intentos, nos hicimos las fotos pertinentes y volvimos a las motos. Tocaba hacer hambre antes de parar al tan ansiado pic-nic “a gandaya”.

Dirección Vilvestre y de ahí pasando por el mirador de El Reventón de la Barca llegamos al embarcadero de Vilvestre. Precioso paraje elegimos para compartir las viandas, con Portugal al fondo de nuestros ojos. Después de saborear la rica quesada de María y la siesta pertinente de Don Luis volvimos a las motos.

Nos encaminamos hacia Zarza de Pumareda y de allí a Masueco. Tocaba hacer la última parada para repostar algunas motos y agasajar todos nuestros sedientos gaznates. Nos despedimos adecuadamente, porque la vuelta sería ya sin paradas. Pasamos por Villarino y de allí a Ledesma. Sebastián GS nos dejaba y los demás camino de Salamanca. A medida que íbamos llegando nos íbamos dispersando como las uvas de un racimo, para llegar cada uno a nuestros hogares.

En torno a las 18 horas estábamos en casa. Parece ser que la parada de comer a modo de merendola hacía que nos hubiésemos dilatado menos en el camino y llegásemos antes a nuestros hogares. Lo benévolo del tiempo nos permitió disfrutar de la naturaleza y las buenas vistas.

Habían sido 300 km de una ruta maravillosa y con una compañía inigualable. Circular con MSP significa no sólo disfrutar de las rutas y los paisajes, sino comprender el término “compañerismo” en toda la extensión del propio vocablo.

Galería Fotos

¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!