Ruta Del Recuerdo

Era uno de esos días que pensaba descansar yo y mi máquina porque al día siguiente tenía una ruta buena con MSP. Sin embargo me llamó mi amigo Pedro Crego de Una Al Mes y como soy fácil de convencer me puse en marcha.

Eran las 3,30 cuando llegue a la cafetería del Centro de Alzeimer de Salamanca para tomar un cafetito. Sobre las 3,45 llego mi compañero. Compartimos café y conversación. Después de un chupito (que por cierto vaya estacazo nos dieron) nos subimos a las máquinas tomando la carretera de Alba. La tarde estaba genial para un paseo en moto, incluso con la cazadora de verano en las rectas se notraba hasta fresquito. En un abrir y cerrar de ojos nos pusimos en Alba de Tormes y allí tomamos la carretera de Piedrahita. El firme era estupendo y la carretera fácil, lo que nos permitió darle alegría a las motos. Con un buen paso llegamos a Piedrahita y mi amigo Pedro me dirigio a la plaza a tomar una cervecita.

Aparcamos nuestras motos y nos sentamos en la terraza de La Cabaña, donde un niño muy alegre y jovial nos indico la carretera de Santa María del Berrocal. Ahí empezaban los recuerdos. Aquellos tiempos de mi juventud en el que estudiaba en el Colegio La Inmaculada de Armenteros. Venían mis padres a verme algunos fines de semana que no iba a casa y veníamos a pasar la tarde a Santa María del Berrocal y a comprar ropa que por aquel entonces eran unos almacenes grandes y baratos. No se como será ahora.

Continuamos marcha hacia Gallegos de Solmirón y de allí a Armenteros. El firme entre Gallegos y Armenteros es bastante deficiente por lo que extremamos las precauciones. Una vez pasado Armenteros entramos en el recinto del colegio para enseñarle un poco las instalaciones a mi amigo Pedro y para recordar tantos momentos felices y menos felices que he pasado allí. Fueron 4 años de mi vida muy importantes, que me ayudaron a organizar mis pensamientos y encaminarme hacia lo que soy ahora. No paramos las motos porque si paro me pongo más sentimental, asi es que salimos del recinto y por Galinduste llegamos al Pantano de Santa Teresa, cuyo estado era deprimente. Por rigores del verano también se dejaban notar aquí.

Hicimos una pequeña paradita y sin más dilaciones cogimos la nacional camino de Salamanca, para terminar la ruta donde la comenzamos, en la cafetería del Centro de Alzheimer. Allí apuramos el ratito de conversación y se acercó mi mujer Teresa a tomar un café y saludar a Pedro.

Sin ninguna duda había sido una ruta inesperada, pero como siempre en una genial compañía con mi amigo y compañero Pedro Crego. 160 km de pura felicidad.

 

¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!