Ruta El Travieso

Era una tarde cualquiera, a las 18 horas tomé mi moto con intención de ir a Béjar para ver a mi mecánico y realizar unos ajustes de la máquina, sin pensar en rutear, pero el mono de moto puede más que yo.

Salí del taller con la moto a punto y decidí subir a Candelario a echar un café. Sin embargo, cuando llegué allí no tenía ganas de bajar de la moto y pensé en ir a La Garganta, pero antes de tomar ese destino vi la carretera que continuaba la subida y decidí subir a la cafetería de la plataforma. Una preciosa carretera entre pinares se abría paso a medida que iba subiendo. El firme en esas carreteras no es muy bueno pero las curvas son geniales, a pesar de que mi moto no es la mejor para curvear y que tampoco es lo que mejor se me da, pero me encantan esas carreteras, ¿seré masoquista?

Cuando llegué a la plataforma sorpresa: ¡¡¡la cafetería estaba cerrada!!!. No me sirvió de disgusto porque vi la indicación de la subida al Travieso y allá que me enfilé. Una carretera que continuaba con un firme acorde a la altura pero super divertida. El paisaje iba cambiando, se convertía en bosque bajo de matorral. Llegué al final del camino, parece que era la única forma de parar mi subida.

Después de presenciar ese estupendo paisaje y echar las fotos pertinentes comencé la bajada, deshaciendo el camino que había hecho para subir.

Al llegar a Cancelario tomé la carretera de La Garganta. El paisaje cambió notablemente, entré en un paisaje dominado por los robles. Los robles que crecían a ambos lados de la carretera se comunicaban por sus ramas superiores, como si quisieran abrazar a la carretera, no permitiendo entrar el sol y convirtiendo el cielo en una red de hojas y ramas. Difícil describir tanta belleza. Al llegar a La Garganta mi mente volvió a cavilar y tomé la carretera hacia Hervás, parecía que el café tenía que esperar otro poquito.

El paisaje se convirtió por arte de birlibirloque en un bosque de Castaños. El paisaje era un campo seco, ¿dónde está el verdor característico de esta zona?. Parece que los rigores del verano habían hecho de las suyas. Normal que cualquier pequeña fuente de calor provoque un incendio. Finalmente llegué a Hervás, entrando por la carretera del Museo de Motos Clásicas. Ahí decidí encaminar mi máquina hacia el interior del pueblo para tomar el café que hace tiempo me estaba esperando desde que pasé por Candelario.  

Allí hice el descansito de rigor y encaminé mis pasos de vuelta a casa pasando por Baños de Montemayor y llegando finalmente a Puerto de Béjar.

Había sido una tarde estupenda, salir sin rumbo fijo y sin apenas darme cuenta chuparme 90 km. He recorrido diferentes niveles de altura, con una vegetación claramente diferenciadora. No fue una ruta larga pero si plena de satisfacción, en algunas ocasiones hace falta cabalgar en soledad para ordenar nuestros pensamientos y seguir aprendiendo. No todo el que vaga está perdido. 

Galería Fotos

¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!

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