Ruta Invernal Pantano / Riomalo / Sotoserrano / Colmenar de Montemayor

16 / 12 / 2017

Había que espabilar en la salida, anochece muy pronto y no podíamos permitir que el ocaso nos adelantase. Eran las 14,30 cuando comencé con el ritual de apertrecharme con los aperos moteros, había que protegerse del frío, el día prometía aire y fresquito, pero el calor de compartir un ratito con Una Al Mes da todo el calor que te falta.

A las 15 horas llegué a la salida habitual. Allí estaban todos esperando: Amalio, Rubén, Félix, Nacho, Pablo, Tony, Rafa y Miguel Ángel, que conmigo confir¡guraba el grupo de nueve motos que nos pusimos en camino. La nueva máquina de Tony parece que no descansaba, después de estar por la mañana a Salamanca a la Jetada de A 2 Ruedas, a la que no pude acompañar, aquí estaba puntual para la cita de Una Al Mes. Me dio recuerdos de algunos de mis compañeros de MSP que encontró en la concentración, son fáciles de ver con su chaleco fluorescente.

Tomamos la carretera hacia el sur buscando un poquito de mejor temperatura. El aire arreciaba en algunas curvas por lo que había que extremar las precauciones. El ritmo era muy bueno, cogimos la nacional y prácticamente sin darnos cuenta estábamos en el pantano a tomar el cafetito. El pantano parece que había subido un poquito pero hace falta mucho más para recuperar un nivel aceptable. Los rigores de la sequía se hacían notar en su espejo de cristal.

Después del café recuperamos las chaquetas, cascos y guantes y subimos a nuestras cabalgaduras para seguir enhebrando el camino. Nos dirigimos hacia Mohedas de Granadilla y de ahí a La Pesga. Al pasar por el puente vimos que el agua brillaba por su ausencia, el deprimente espectáculo de la carencia de agua no mejoraba.

Reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia Vegas de Coria, Riomalo, Sotoserrano y llegamos a Colmenar de Montemayor, donde parábamos para tomar unas jetitas de Cotolina. Pablo y yo íbamos cerrando y parece que yo no quería parar porque me pasé el cruce y mi compañero me encauzó para hacer la parada con todos los demás. Allí estaban esperando, extrañados de que no llegábamos. Este grupo siempre está pendiente de que todos los moteros lleguen juntos al destino y ya iba Tony en nuestra búsqueda. Que era una ruta en la que alguien no se pase un cruce. Amalio reguló el embrague de mi moto, que parece que patinaba un poquito, y yo aprendiendo de los que saben más; y sin más dilaciones nos dirigíamos a saludar a Cotolina.

El frío parece que arreciaba más y la noche no estaba muy lejos, nos iba pisando los talones, espero que seamos capaces de esquivarla. Después de un ratito de conversación sobre nuestras monturas y las pertinentes cervecitas y la famosa jeta volvimos sobre nuestros pasos para subir a las motos. Nos despedimos porque aunque volvíamos juntos a Béjar allí cada uno tomaba su destino. La noche nos perseguía pero nosotros éramos más rápidos. Llegamos a Béjar en un santiamén y de ahí emprendí camino hacia Puerto, para parar en Ruta 66 a tomar una cervecita con mi mujer Teresa.

La ruta había sido cortita y conocida, pero no por eso menos atractiva; todas las rutas en moto tienen su encanto especial. Había sido otra gran tarde, habíamos combatido el frío con dosis de felicidad motera y grata compañía, y como digo siempre todos llegamos a nuestros destinos.

 

¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!