Ruta Las Casas Del Conde

12/10/2017

Daban las 10 en el reloj cuando mi mujer y yo nos pusimos en marcha para disfrutar de lo que se presagiaba como un gran día. Aprovechando que el día antes había sido el cumpleaños de Teresa y ese día era el santo de mi amiga Pilar se había planificado una ruta, aunque nos hacen falta pocas escusas para cabalgar nuestras monturas. A las 10,15 llegamos al cruce de la Calzada de Béjar donde nos esperaban nuestros amigos Plácido y Pilar, a los que se habían unido unos clientes: Álvaro y Gema; a los que amablemente les había dejado su “moto de correr” Placi y que estaban ávidos de aprovechar esta ocasión para disfrutar de la pasión que compartimos, seamos de donde seamos. Para Gema era su bautizo motero y creo que no le defraudó.

Poco más tarde llegaron Pedro y Mar con su Varadero y nos pusimos en camino. Curva tras curva llegamos a la gasolinera de Linares, dónde algunos llenaron las máquinas para el día, y seguidamente nos presentamos en la plaza, dónde nos esperaba nuestro amigo Pablo para desayunar las famosas empanadas dulces de su pueblo.

Compartimos un rato maravilloso para introducir la ruta y sobre las 11,30 nos pusimos en marcha con nuestro amigo Pablo en cabeza. Para mí era una ruta conocida, pero los demás moter@s la iban a descubrir. Creo que nos les iba a defraudar, aunque el firme de la zona de sierra ya sabemos como se las gasta, pero tocaba extremar las precauciones.

Tomamos la carretera de Escurial y de ahí a Navarredonda de la Rinconada, La Bastida y Cillero de la Bastida. El nombre de Cilleros proviene de lo que antiguamente era la Hacienda actual. Antiguamente se recaudaban los fondos de la comarca de La Bastida en la cilla, por eso el nombre de Cilleros y por eso existen más pueblos llamados así. La cultura de las gentes del lugar me hizo conocedor de todo esto.

Paramos en Nava de Francia a Tomar un refrigerio y el pincho correspondiente. Recuperamos fuerzas y nos fuimos a Los Robles a reservar mesa para el sábado, estos moter@s no hacen otra cosa más que comer jjjjj. Reanudamos marcha y fuimos a enseñar a Álvaro y Gema Mogarraz, un pueblo con un encanto especial. Nuestro amigo Placi nos llevó con las motos hasta la plaza, dónde sin dudarlo tomamos nuestro tercer refrigerio.

Gran momento de risas y fotos y a las motos de nuevo, ahora en dirección a Las Casas de Conde, dónde teníamos la comida. El pueblo y el entorno es muy bonito.

 

La propietaria del bar de ese pueblo se había ofrecido varias veces a nuestro compañero Pablo, cuando ha parado, a prepararnos una paella y allí fuimos a comerla. La paella la verdad riquísima, del resto de la comida mejor no opinar porque dejaba mucho que desear tanto el lugar como lo que le rodeaba, ni postre habían preparado, bueno miento había polos de hielo. La paella muy rica y a buen precio pero creo que no volveremos a parar a comer, hay mejores sitios. De todas formas para opinar de algo hay que probarlo. Daba igual el entorno, la compañía y las risas hacían olvidar los defectos.

Reanudamos la marcha y fuimos a Miranda del Castañar, bonito pueblo y gente agradable. Aparcamos las motos en la plaza, que nuestro amigo Pablo nos informó que era una plaza de toros cuadrada, curiosidades bonitas de conocer. Allí dejamos “al cuidado de las motos” a un oriundo del lugar hablando algún dialecto desconocido, parecía Arameo Etílico jjjjj. Nos internamos en el pueblo por la puerta de piedra y recorrimos sus rincones y recovecos, incluida una antigua bodega que han habilitado como comercio.

Teresa y yo teníamos un poquito de prisa, nuestra perrita Xyla nos esperaba en casa y había que sacarla, quién tenga hacienda que la atienda. Nos pusimos en marcha de regreso y antes de darnos cuenta ya estábamos en Puerto. Nuestros compañer@s no habían tenido bastante y pararon en Santibáñez de la Sierra a tomar el último pincho.

Había sido otra jornada de motos inolvidable, esperando al sábado para la siguiente.

 

¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!

 

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