Ruta Pantano De Santa Teresa

   Dieron las 4 en el reloj cuando subí a mi cabalgadura y después de echar gasolina en Puerto de Béjar emprendí viaje por la autovía, parece que había prisa por encontrarme con mi amigo Pablo en el la salida de Guijuelo y comenzar la ruta hacia el Pantano de Santa Teresa, en donde había quedado con los meseperos, sin saber quién acudiría al reclamo.

El tiempo era bueno y sin sobrepasar los límites de velocidad de la carretera llegué a la salida de Guijuelo Norte y vi a mi compañero Pablo. Puntual como un reloj a las 16,30 se presentó con su Pantera.

   Iniciamos camino hacia el pantano. El trocito era muy corto y en menos de 10 minutos estábamos sintiendo el correr del agua y podíamos presenciar un gran espectáculo: dónde antes solo se veía tierra desquebrajada ahora se podía ver un gran manto de agua. Cuando estábamos en el puente viendo las compuertas abiertas se presentaron los meseperos al reclamo. Miguel y María, su fiel compañera; Sebas y Mar y Antonio, un motero al que no conocíamos todavía. 

             

             

   Después de los saludos pertinente y la presentación del nuevo motero, que en la mañana ya se había hecho 250 kilómetros, iniciamos ruta hacia Sieteiglesias a la estela de nuestro compañero Sebas, para tomar el cafetito de rigor. Risas y fotos por doquier. Sebas y Mar iban directos a Salamanca, las obligaciones laborales mandaban.

                   

El resto, a la cola de nuestro compañero Pablo, iniciamos camino hacia Endrinal, dónde poder compartir pinchito y risas. Llegamos a Endrinal y nuestro nuevo compañero, Antonio, estuvo enseñándonos su nueva máquina, a la que le iba a meter hoy más de 400 km. Nuestro nuevo amigo nos invitó generosamente. 

   Volvimos a las cabalgaduras e iniciamos carretera hacia Vecinos. El firme estaba bastante bien, dentro de lo bien que puede estar en estas carreteras comarcales. Llegamos a Vecinos al olor de las croquetas, ¡¡¡lástima estaba cerrado!!! Da igual, pinchito y risitas en el bar de enfrente. Como bien dice Pablo: ¡¡¡qué dura la vida del motero!!!

   El sol todavía brillaba con fuerza, ¡¡¡pero si eran ya las 8!!! El cambio de hora nos va a permitir disfrutar más de las tardes en moto. A la salida nuestro compañero Pablo inició camino hacia su Linares y el resto hacia Aldeatejada a hacer la última parada, nuestros compañeros Miguel y María no querían despedirse sin invitarnos a la última. Desde luego esta ruta podría llamarse la de las paradas jjjj. Nuestro nuevo compañero se había tenido suficiente para empaparse del bien llamado por nuestro amigo y compañero Luis Con: Espíritu Mesepero. Allí nos despedimos esperando volver a compartir ruta juntos. 

   Ya eran casi las nueve cuando emprendí por fin camino de vuelta con Antonio, y después de bifurcar nuestros caminos llegué a casa, dónde como siempre me esperaban Teresa y Xyla.

   Habían sido solo 150 Km. pero como siempre plenos de felicidad por el tiempo, la moto y la gran compañía. 

 

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!