Ruta ¿Qué Hacemos? ¿Nos damos la vuelta?

15/04/2018


   Era la mañana de domingo, pero no un domingo cualquiera, tocaba salir con MSP. El día anterior había estado un clima excelente, pero hoy la mañana estaba cubierta. Aún así acudí a la cita en la gasolinera de Snoil con mis compañeros. Allí llegamos casi todos: Aure, Miguel Ángel y María, Antonio Amatos, Pablo Bilbo y Carlos. Nuestro compañero Pablo Alagón no pudo salir de Linares, parece que allí el agua impedía que emprendiese la ruta.

              

   Con pesar y dedicado a él, montamos en la moto y de acuerdo con mis compañeros decidimos iniciar viaje hacia Ledesma, a ver si había suerte y allí podíamos juntarnos con nuestro compañero Pablo. Al poco de salir de Salamanca comenzó a pintear. Esa lluvia escasa fue apretando un poquito, empezaban los momentos de duda motera.
Parece que todos estábamos ya empezando a pensar si continuar o darnos la vuelta, porque el panorama que se veía al fondo era poco halagüeño. Yo llevaba la cabeza del grupo y decidí continuar hasta La Mata de Ledesma. Allí debíamos girar a la derecha y esperaba que cambiase el panorama. Y así fue, el tiempo cambió al hacer el giro, seguía cubierto pero la lluvia nos abandonaba.

               

 

   Una vez en Ledesma paramos para poder contactar con Pablo, deseando que hubiese podido salir, pero no fue así. Nos deseó feliz ruta y precaución. Las inclemencias meteorológicas hacían que no pudiese montar en su pantera. Decidimos tomar el primer café de la mañana, al que nuestro compañero Aure nos invitó generosamente. Al salir del restaurante nos encontramos con la sorpresa, nuestra compañera de viaje, que pensábamos que habíamos esquivado, volvía a visitarnos. Además la vista del cielo hacia donde nos dirigíamos no tenía buena pinta. Empezamos a decir ¿Qué hacemos? ¿Abortamos y nos damos la vuelta o continuamos la ruta? La respuesta era la misma por parte de todos: “Lo que queráis”.

   Éramos moter@s y como tales nos costaba darnos la vuelta. Nuestro compañero Aure decidió continuar un poco hasta el pantano de Almendra y si apretaba el agua darnos la vuelta. Así hicimos, recuperamos nuestras monturas y reanudamos nuestro camino. El tiempo comenzó a mejorar, incluso se podían ver los primeros rayos de sol. Debajo de nuestras viseras sentíamos la sensación de satisfacción de un motero, aquel momento en el que nos alegrábamos de la decisión tomada en Ledesma. Paramos a ver el pantano de Almendra, que parece que estaba recuperando el nivel, las lluvias estaban haciendo su efecto en el nivel del pantano. Después de las fotos pertinentes y las risas tocó volver a nuestras motos. El agua empezó a volver a aparecer, pero en cuanto nos pusimos en marcha nos abandonó, parece que corríamos más que ella.

                 
   Nuestro compañero Carlos con su Harley se puso a la cabeza y el resto detrás en perfecta formación. Así continuamos hasta Bermillo de Sayago, donde paramos para tomar un refrigerio. Eran las 13,15 y a estas horas el estómago empezaba a llamar al alimento. Tocaba devolver la invitación a nuestro compañero Aure. Después del ratito volvimos a las motos y, como no, nuestra compañera de viaje nos volvía a acompañar.

                 

   Fuimos a que repostase nuestro compañero Pablo Bilbo y emprendimos el camino de vuelta. Al poco de tomar la carretera conseguimos esquivar al líquido elemento. Pasamos por Peñausende y de ahí a Santiz. El firme de estas carreteras comarcales no era muy bueno, pero con precaución empezamos a serpentear con nuestros chalecos amarillos, como una serpiente multicolor.
   Llegamos a Valverdón y de ahí a Villamayor. El tiempo ahora era el mejor de toda la mañana como decía nuestro amigo Carlos. Una vez pasado Villamayor cada uno tomó su camino para volver a casa.
   Habían sido 180 km y 7 moter@s plenos de felicidad, en constante regateo a la molesta, pero necesaria lluvia. Otra jornada mesepera para no olvidar.

 

 

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!