Ruta Quitamono

17/11/2018

La cita para esta Ruta Quitamono era en la gasolinera de Mirat en la avenida de La Aldehuela a las 10:30 h. Un poco apurado llego a las 10:25 y me cae una reprimenda por andar con el tiempo tan justo. Rapapolvo bien dado y sin acritud, porque debemos estar en el punto de encuentro con al menos 15 minutos antes de la hora de salida, para saludar a la cuadrilla mesepera, y eso lleva tiempo, para salir puntuales por respeto a los que emplean más tiempo para llegar a la cita.

Y así las cosas, el grupo era más numeroso de lo previsto, la gente tenía ganas de quitar el mono de moto. Nos acompañan José Triumph, un “brujo de Cipérez”, y Xavi, motero italiano que repostaba en la gasolinera y al que Juan Antonio echó el guante.

Y sin tiempo para hacernos la foto de salida, enfilamos la carretera de Aldealengua con Resti “Maestro Yoda” al frente de la tropa motera-interestelar para rodar por los campos intergalácticos de La Armuña. Pasamos por Arabayona, Cantalpino (el pueblo de Sor Eusebia Palomino), Campo de Peñaranda, Zorita de la Frontera y Peñaranda. Aquí sí que nos hicimos la foto de grupo antes de tomar el café, repartidos entre Los Álamos y el Milán, acompañados de David Tatoo y Miri como anfitriones del comando Peñaranda.

La ruta, que había sido coordinada y liderada por Resti, seguía un ritmo muy cómodo para todos, con sentido de la responsabilidad para llevar un nutrido grupo de motos sin que nadie se pierda o quede retrasado. Vamos, que pudimos ver alguna grulla y cigüeña en los campos recién arados, y hasta alguien se imaginó una avutarda. La vista desde atrás era muy atractiva al ver la retahíla amarilla serpenteando por las escasas curvas de estas carreteras.

Después del café nos vamos hacia Mancera de Abajo, Salmoral, Macotera, Valdecarros, Navales y Alba de Tormes, donde paramos para despedirnos de la gente que volvía a Salamanca por Cilloruelo y Encinas, y de los que marchaban a Paradinas a comer el tostón con Jesús Yayo de punta de lanza.

A muy buena hora, 13:40, estábamos a la puerta de El Quinto y después de acabar la charla de mecánica y motos nos sentamos a comer el ansiado cochinillo. Muy buena pinta tenía el bicho en la cazuela. Bien atendidos por Andrés y su simpática esposa, dimos buena cuenta de él y mejor cayó en nuestros buches junto con la ensalada especialidad de la casa. Unos ricos postres, incluidas unas perronillas aportadas por Jesús Chispa que había comprado en Valdecarros, cafés y unos digestivos. Una hora después, éste último colega comentaría que el bicho aún le hozaba en su barriga. Serían los últimos pensamientos del marrano antes de espirar, pues junto a José Triumph, dio buena cuenta de sus sesos, y es que ya se sabe: “del guarro hasta los andares”.

A las 15:30 con David Kawa en cabeza nos vamos hacia Zorita, El Campo, Villar de Gallimazo y azud de Riolobos, donde pudimos observar muchos patos y varias bandadas de garzas que levantaron el vuelo al vernos llegar. Hacemos un recorrido por su perímetro y remontamos el canal que alimenta el azud hasta el canal de Villoria, que a su vez procede del azud de Villagonzalo, hasta la gasolinera de Villoria donde nos vimos con José Angel Jam y su mimoso mastín labrador.

Después de despedirnos nos vamos a Babilafuente, Encinas y Salamanca por la autovía, por eso de desengrasar y limpiar la carbonilla de los motores. A las 17:30 ya estábamos en casa a tiempo para pillar un hueco en el sofá.

Hemos recorrido 212 km con 18 motos y el inestimable tropel de meseperos: Resti, José Angel, Antonio Tmax, Juan Antonio, Luis Con, César, Roberto Versys, José Carrasco, David Kawa, Jesús Chispa, Jesús Yayo, Nacho, Jesús Pan, Sebas, Tomás Pan, José Triumph, José Carlos Motógrafo y Txabi.

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!