Ruta Salvatierra De Tormes

Era una mañana cualquiera de un día especial, y os preguntaréis ¿Por qué? Pues la respuesta es sencilla, tocaba compartir ruta motera con dos grandes primero amigos, Placi y Pablo, y luego compañeros de Una Al Mes y MSP. Esta mañana habíamos quedado los tres en la gasolinera del Mercadona en Béjar. Cuando llegué ya estaba allí Placi, compartiendo conversación con Rufino y Pedro Crego, compañeros de Una Al Mes. Después de repostar y colocarse llegó Pablo sobre su pantera para iniciar la ruta. Tocaba ir a Salvatierra de Tormes. Tomamos la carretera de Piedrahita y llegamos a Puente de Congosto, donde intentamos visitar el Castillo pero estaba cerrado.

Continuamos marcha por carretera de Piedrahita, en la cual tomamos un desvío a la izquierda hacia Gallegos de Solmirón y de ahí a Cespedosa y a Salvatierra de Tormes. Cuando llegamos lo que presenciamos no nos gustó demasiado. A pesar de ser un pueblo a orillas del Pantano de Santa Teresa, los rigores del verano dejaban ver como el espacio que debía ocupar el agua era una inmensa explanada seca y carente de dicho líquido elemento. No sé qué va a pasar como siga sin llover, la tierra se resquebraja y llora la ausencia de agua.

Sin más dilaciones nos dirigimos hacia la plaza y bajamos del elefante, la pantera negra y Aqua, dispuestos a recorrer las calles del pueblo. Iniciamos la visita con las explicaciones de un oriundo del lugar, que nos puso al tanto de la situación del pueblo, ya que es un pueblo en manos de la Confederación Hidrográfica del Duero. 

Cuando se hizo el pantano la Confederación expropió el pueblo, indemnizando a sus habitantes por el posible peligro de que las aguas del pantano lo cubrieran. Durante este tiempo muchos antiguos habitantes, resistiéndose a salir de sus tierras, continuaron viviendo en sus casas en modo de ocupas. Durante este tiempo han estado esperando que se subastaran las propiedades para pujar por ellas. Ahora y poco a poco van saliendo en pública subasta las casas en los mejores casos y lo poco que queda de ellas o incluso los solares que han quedado al derrumbarse las viviendas. A pesar de las ruinas y la carencia de servicios las calles del pueblo están muy cuidadas, e impresiona el gran hotel restaurante de la villa y el Albergue Juvenil. La sensación es de paz y sosiego, a pocos kilómetros de Salamanca. Disfrutamos de un tentempié y de un gratificante paseo, hablando con las gentes del lugar. 

Regresamos a la plaza y subiendo de nuevo a nuestras monturas como avezados jinetes iniciamos la segunda parte del día, habíamos quedado con Pilar, Teresa y 6 amigos de Placi para compartir mesa en Cristóbal. Fuimos por Montejo y de ahí a Guijuelo, Valdelacasa y Cristóbal. Había sido una ruta cortita, poco más de 110 km pero la compañía y compartir un ratito en moto no tiene precio, como siempre. A las 15 horas, puntuales como un clavo llegamos a Cristóbal, allí esperaban el resto de comensales para las parrilladas de carne y pescado. En total éramos 11, no estaba mal el tamaño de la mesa. Poco tardaron en empezar a llegar las viandas, que deglutamos con placer.

Después de una sobremesa amenizada por chistes a doquier y risas sin parar decidimos dejar el bar para evitar que se nos hiciese de noche a bordo de nuestras monturas.

Nos despedimos ávidos de que no tardase en llegar el próximo momento de poder disfrutar juntos y emprendimos camino de vuelta. Por cierto no nos pilló  la noche.

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¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!