Ruta San Felices De Los Gallegos

Eran las 8,45 de la mañana cuando revisé los neumáticos de mi máquina y me dirigí presto hacia el Bar Rex, donde  empezaba la ruta del día con un jugoso desayuno. Compartir un ratito con compañeros de MSP y acompañar a nuestra peña amiga Ruedas Charras era todo un privilegio. Llegué el primero, no me adelantó nadie jjjj.

Poco a poco fueron llegando l@s moter@s. Allí se presentaron mis amigos y compañeros Pablo Alagón y Luis Con de MSP, con los que compartí desayuno y conversación. MSP nunca falta en los eventos moteros importantes. Estos prolegómenos de la ruta son siembre fantásticos, saludando a l@s moter@s que conozco y conociendo a otr@s nuev@s. Aquello era un hervidero de motos, con sus respectivos pilotos pertrechados con sus trajes y colores, más de 50 moteros prestos a disfrutar de un gran día. Los nervios se respiraban en el ambiente, llegaban las 10 y no salíamos. Como a las 10,15 empezaron a sonar las motos y comenzamos a cruzar la ciudad en dirección a la carretera de Zamora para enfilar la autovía de Portugal y tomar la carretera de Vitigudino. Ver cruzar la ciudad a la serpiente multicolor con el rugir de los escapes y la cara de la gente también tiene su encanto.

Una vez en carretera fuimos cogiendo posiciones y Luis, Pablo y yo nos juntamos y comenzamos el camino por una muy buena carretera y a un ritmo estupendo. La verdad que de vez en cuando se agradecen estas carreteras para pilotar relajado y a una buena velocidad de crucero. Pasamos por Vitigudino y en Lumbrales tomamos el cruce a la izquierda en dirección a San Felices de los Gallegos. Los primeros habían parado a repostar y los Meseperos tomamos la cabeza del grupo. Antes de llegar a San Felices tomamos un cruce a la derecha en dirección a Ahigal de los Aceiteros donde tocaba la primera parada del día para visitar la Almazara Ecológica. Allí apareció nuestro compañero de MSP Roberto que a última hora decidió acudir a la cita.  Loli nos explicaría los pormenores de su trabajo. La verdad que desde el principio se vio que era una persona que se tomaba su trabajo como un reto personal y que luchaba por ello. La visita fue muy ilustrativa, explicando desde que llega la aceituna a la almazara hasta el momento en que se produce y se almacena el aceite. Después de sus buenas explicaciones y amabilidad llegó el momento de la cata de aceite y el pinchito de queso, que a esas horas se agradecía y agasajaba el estomago de l@s moter@s.

Contentos con la visita y después de que casi todo el mundo comprásemos nuestra correspondiente botella de aceite regresamos a nuestras monturas y deshicimos el trocito de carretera de Ahigal para encaminarnos a San Felices de los Gallegos. La gente de ese pequeño pueblo nos despedía con alegría, les gustaba ver a los moteros recorriendo sus calles. Llegamos a San Felices y serpenteando por las calles de este bello pueblo aparcamos en la plaza, que era demasiado grande para llenarla. Bajamos de las motos y nos dirigimos  al Castillo donde continuamos nuestra visita antes de comer. Allí pudimos ver un video explicativo y subimos al Merlón por unas interminables escalera para observar los paisajes  y hacer las pertinentes fotografías.

El estómago ya sonaba y después de la intensa mañana nos dirigimos, unos andando y otros en moto, hacia el restaurante (Mesa del Conde) para dar cuenta de la comida que nos estaba esperando. Después de la buena comida y la no menos buena conversación nos volvimos a dirigir a la plaza para hacer la última visita que nos quedaba del Museo de Aceite en la famoso “Lagar del Mudo”, cuya restauración le valió en 2002 una medalla Europa Nostra y que ha recibido ya la visita de más de treinta mil personas. En él se explica la historia del olivo y del aceite mediante distintos recursos. Es bonito conocer las artes de nuestros antepasados para que no mueran en el olvido. La verdad que es maravilloso no solo compartir moto y carretera sino aprovechar el tiempo para adquirir conocimientos de la cultura del lugar. La visita fue muy entretenida, con sus comentarios y risas correspondientes, en las que tanto nosotros como la propia guía aprendimos un poquito.

El día había sido muy completito y ahora tocaba regresar. Cada uno como tomó el camino que le pareció más adecuado. Luis, Pablo y yo de MSP junto con nuestro compañero Enrique de Ruedas Charras nos dirigimos hacia Ciudad Rodrigo, donde repostamos las motos y por la nacional nos dirigimos hacia Fuente de San Esteban a tomar el último refrigerio y despedirnos de nuestro compañero Pablo, como siempre un lujo rodar a su lado. Luis, Enrique y yo iniciamos camino de vuelta por la autovía, la noche acechaba y había que regresar prontito. Cuando los últimos rayos de sol desaparecían llegamos a Salamanca, despidiéndonos de nuestro compañero Enrique y regresando a nuestras casas.

Había sido otro día inolvidable de motos y MSP. Gracias a Ruedas Charras por invitarnos y por la organización del evento. Cada día que compartimos juntos es un regalo que tenemos que saber apreciar.

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