Un Paseo Por Las Fábricas Textiles De Béjar

Hoy tocaba una ruta original, mezclando moto y caminata. Nuestro compañero Placi había organizado lo que prometía ser un gran día, que se cumplió con creces. Desde Salamanca, Linares y Puerto de Béjar acudimos un@s en moto y otr@s en coche, pero deseosos de pasar una gran jornada. Asistían: Placi y Pilar, Luis Con, Carlos Harley, Juan Antonio, Charo, Jesús Yayo, Ave César, Pablo Alagón, Luisa, Tomás, Isabel, María, Adell, Luis Can, Rafa, Tina, Teresa y José Ángel Erasmus; 19 personas ávidas de una nueva experiencia.

Alrededor de las 11,15 nos reunimos, aparcamos los vehículos y comenzamos el camino a pie, con Placi como maestro de ceremonias y explicándonos el camino que se abría ante nuestros ojos. Una zona en umbría, pero con una belleza incomparable, regada con aguardiente y dulces para llevar mejor el camino. La visita tenía una parada en el Museo Textil, donde amablemente nos explicaron el proceso de elaboración y trabajo con los paños en las antiguas fábricas textiles de Béjar, cuando estaban en su pleno apogeo, del que vivía no solamente Béjar sino también los pueblos de los alrededores. De esa época viene el dicho “¡¡como los ricos de Béjar!!”.

La visita fue muy interesante, tocaba continuar el día con dirigiéndonos a la Cámara Oscura, en la plaza de Béjar. Subida por la cuesta de los perros, que debe su nombre porque por ahí se expulsó a los judíos (“perros judíos”); la vieja manía de faltar a aquellos que no comulgan con nuestros pensamientos y creencias. Una cuesta considerable, que a nuestros compañeros Placi y Adell les costó un poco menos subirla.

¿La Cámara Oscura? ¿Qué será eso? Allí acudimos con incertidumbre, esperando a que nos explicasen sus misterios. Amigablemente la hija de Placi, experta en turismo, nos desveló los secretos de la Cámara Oscura. Entramos en una sala con un gran plato redondo y un guante, seguíamos pensado qué sería eso. Con una cámara con la misma tecnología que los periscopios podíamos ver en tiempo real Béjar y sus alrededores. Desde luego nos quedamos asombrados de la experiencia.

Tocaba regresar sobre nuestros pasos para volver a los vehículos y rematar el día con una comida en el Restaurante Ventorro Pelayo. Por 15 € pudimos disfrutar de un gran menú, servido con mucha amabilidad y del que tod@s salimos satisfechos, sin lugar a dudas para volver.

Después de la comida y la agradable sobremesa tocaba volver a nuestros lugares de procedencia. Unos marchan a sus casas y otro grupo sigue la estela de Placi que nos llevará a un recorrido por las murallas de la ciudad en un paseo sosegado y soleado con vistas magníficas desde las almenas. Sin duda, Béjar merece otro día para ver El Bosque y seguir pateando sus calles del barrio judío y más, que seguro recordarán con cariño los meseperos que estudiaron en su escuela.

Había sido una ruta diferente, pero no por ello menos agradable, ya que poder disfrutar de la compañía de los Meseperos no tiene parangón. Con semejantes hilos Meseperos se tejen excelentes urdimbres.

 

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¡¡¡UNA MÁS Y UNA MENOS!!!