Visita Museo De Automoción

02/01/2018

 

Eran las 16,15 cuando ataviado con mi chaqueta y mi chaleco fluorescente subi a mi moto. Hoy tocaba una ruta muy cortita, hoy tocaba una visita al Museo de Automoción en compañía de mi amigo y compañero Pablo. Hoy podíamos ver la exposición permanente del museo y la exposición en homenaje a Manolo Cachorro, referente en la ciudad en el mucno de la mecánica de moto. El cielo enmarañado y aborregao amenazaba lluvia, pero al fin y al cabo el trecho en moto era pequeño, así es que poco iba a ser lo que nos calasemos. Allí estaba esperando mi amigo, cuando me disponía a reposar a la burra. Era pronto, abrían a las 17 horas pero habíamos quedado antes para disfrutar de una agradable conversación y un cafetito antes de entrar. Desde luego se cumplieron las expectativas que teníamos, el rato como siempre fue agradable y nos ayudó a entrar en el Museo con las pilas cargadas. El tiempo es un martillo inexorable y hay que aprender a parar los golpes lo mejor posible, eso estábamos haciendo en ese momento.

Como primer martes de mes la entrada era gratuita, sin embargo y a pesar de ello la afluencia de público no era muy grande, en esta ciudad no sabemos apreciar una joya que descansa aparcada a la orilla del río. En muchas ocasiones el ser humano aprecia más lo que está fuera o no es suyo que lo que tiene cerca. Procura conservar las amistades cercanas y no te preocupes tanto por las lejanas.

Entramos decididos a ver un gran museo, para mí era la tercera visita pero para mi compañero era su descubrimiento, seguro que no le iba a decepcionar. Nada mas entrar había un fiat 1100, preludio de las joyas que nos esperaban. Un gran camión de bomberos nos introduce en la exposición de coches.

Los ojos se movían con nistagmo, sin saber muy bien donde mirar, las joyas situadas en un lado y en otro. Había joyas antiguas del mundo de la automoción en coches y motos desde sus inicios hasta los prototipos de Hispano Suiza que nunca llegaron a ver el mercado. Llegamos a la sección dedicada a la velocidad, con los primeros Formula 1 y los coches con los que se proclamaron campeones el mítico y añorado Michael Schumacher y nuestro Fernando Alonso.

Hasta ahí llegaba la exposición permanente y ahora tocaba descender por las escaleras de metal para introducirse en la exposición de las motos de Manolo Cachorro. En este museo casi siempre tienen una exposición itinerante, que van cambiando con el tiempo. 

Se pudieron ver desde los primeros y pioneros modelos de motos de carretera y campo hasta los últimos que había diseñado. Era un universo de dos ruedas maravilloso. Pensábamos que la visita no podía mejorar pero no fue así, en ese momento apareció nuestro compañero y amigo José Carlos, conocido entre nosotros como el Motógrafo, que armado con su cámara nos deleito con su gran ojo para las instantáneas, y sobre todo tuvimos un rato de grata conversación.

Tocaba la salida, y con las últimas fotos y una grata despedida esperando volver a compartir otro momento. 

 

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¡¡¡UNA MAS Y UNA MENOS!!!